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Un estudio demuestra que la ropa de cama acumula bacterias, ácaros y hongos que afectan la calidad del sueño y pueden provocar alergias e infecciones.
Pasamos un tercio de nuestra vida en la cama, pero pocos prestan atención a la higiene de este espacio. Investigaciones recientes advirtieron que las sábanas sin lavar albergan un “cóctel biológico” de bacterias, hongos y ácaros que comprometen la salud. Según una encuesta de YouGov, solo 28% de los británicos lava su ropa de cama semanalmente, mientras algunos esperan hasta dos meses.
Cada noche, el cuerpo libera medio litro de sudor, millones de células cutáneas y aceites que alimentan ácaros del polvo. Primrose Freestone, microbióloga de la Universidad de Leicester, explicó que los excrementos de estos microorganismos son potentes alérgenos vinculados a eccemas y crisis asmáticas. Además, detectaron hongos como Aspergillus fumigatus en almohadas usadas, capaz de causar infecciones pulmonares graves.
Para mascotas que comparten la cama, el riesgo aumenta: introducen pelo, caspa y hasta restos fecales. “Lo que parece limpio puede contener más bacterias que un inodoro si no se lava adecuadamente”, alertó Freestone, a través de The Conversation.
Expertos recomiendan lavar sábanas y fundas cada semana (o cada 3 días si hay mascotas o enfermedades) a 60°C para eliminar patógenos. Almohadas requieren congelación periódica para matar ácaros, mientras colchones necesitan aspiración semanal y reemplazo cada 7 años. Edredones y mantas deben lavarse cada dos semanas, especialmente si se duerme con animales.
Aunque el proceso parece laborioso, los beneficios son claros: reduce alergias, mejora la calidad del aire y previene infecciones. En un mundo donde el sueño profundo escasea, invertir en higiene del dormitorio podría ser la clave para despertar renovado. Como concluyó Freestone: “Tus microbios te agradecerán que laves esas sábanas”.
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