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La académica de la Escuela de Educación Parvularia de la Universidad Católica del Maule (UCM) en Curicó, aborda la importancia de permitir a los infantes mantener una exploración con su boca, ya que los aprendizajes no solo son visuales, sino que, a través el contacto directo con su boca, labios y lengua: “El niño(a) debe explorar intensivamente por curiosidad, para conocer y relacionarse con todo lo que lo rodea”.
Normalmente, los adultos están preocupados de quitar los objetos de la boca de los bebés, por temas de higiene, pero ellos lo hacen porque es su manera de explorar y aprender sobre los objetos y su entorno. A esta edad los nervios de la zona bucal están más desarrollados, por tanto, más sensibles al contacto.
En esta etapa de los infantes, los aprendizajes no solo son visuales, sino que, a través del contacto directo con su boca, labios y lengua, así exploran las superficies, formas, tamaños y consistencia de los objetos. Por ello, es tan importante el aprendizaje exploratorio, ya que el niño(a) debe explorar intensivamente por curiosidad, para conocer y relacionarse con todo lo que lo rodea.
En las primeras semanas, el bebé ya toma el dedo del adulto al pasárselo y succiona lo que le acercan a la boca (acción refleja), entre 2 y 3 meses se toma las manos, toma elementos livianos, a los 4 meses presiona con las palmas (con intención), entre los 4 y 5 meses puede tocar sus manos, llevárselas a la boca, tocar suavemente o presionar con la palma, a los 7 y 8 meses toma y suelta o deja caer distintos objetos, pero todo va dirigido a su boca, primeramente.
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