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Investigadores estadounidenses desarrollaron un stent recubierto de exosomas con un disparador de “liberación inteligente” que podría evitar que los vasos sanguíneos reabiertos se estrechen.
Una angioplastia, es un procedimiento que abre estas arterias bloqueadas y a menudo implica la administración de un stent de metal para reforzar las paredes arteriales.
Sin embargo, cuando se instala la endoprótesis generalmente causa una lesión en la pared de los vasos sanguíneos, estimulando la proliferación de las células del músculo liso y la migración al sitio en un intento de reparar la lesión. El resultado es una reestenosis: un nuevo estrechamiento del vaso sanguíneo previamente abierto por angioplastia.
Actualmente se utilizan stents liberadores de fármacos recubiertos que desalientan la proliferación celular.
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Es por ello que investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte desarrollaron un stent recubierto de exosoma derivados de células madre mesenquimales, con un disparador de “liberación inteligente” el cual podría evitar una reestenosis y, además, administrar una terapia regenerativa derivada de células madre al tejido isquémico.

Exosomas (morado) liberados por un stent en el vaso sanguíneo. Foto: Ke Cheng.
La idea detrás de un recubrimiento dobles es que:
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El equipo realizó pruebas in vitro para garantizar la biocompatibilidad del stent y, además, probar el funcionamiento de este nuevo mecanismo de liberación
Descubrieron que en presencia de especies reactivas de oxígeno (ROS), los exomas liberan hasta un 60% de sus secreciones dentro de las 48 horas posteriores a la lesión.
“Este stent bioactivo promueve la curación vascular y la reparación isquémica, y un paciente no necesitaría procedimientos adicionales para la terapia regenerativa después de que el stent esté en su lugar”, señaló Ke Cheng, autor principal de la investigación.
El estudio fue publicado en la revista Nature Biomedical Engineering.
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