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Un estudio revela que ondas sísmicas del terremoto de Japón de 2011 viajaron hasta el núcleo terrestre y rebotaron hacia la superficie, desplazando casi todo el país hacia el este 15 minutos después del sismo principal. El hallazgo abre una fuente de peligro previamente desconocida.
(CNN) – Investigadores de la Universidad de Chicago identificaron un fenómeno sísmico inédito asociado al terremoto de magnitud 9.0 que golpeó Japón el 11 de marzo de 2011. Según el estudio liderado por la geofísica Sunyoung Park, casi todo el territorio japonés se desplazó hacia el este de forma casi uniforme, entre 5 y 6 milímetros, aproximadamente 15 minutos después del inicio del terremoto, en un área de unas 1.800 millas (3.000 kilómetros) de longitud.
El equipo determinó que las ondas del terremoto viajaron hasta el núcleo de la Tierra y rebotaron hacia la corteza, desplazando cuatro placas tectónicas principales. Hasta ahora, los sismólogos asumían que ese tipo de ondas perdía energía antes de regresar a la superficie. “Este evento es muy inusual, también en el sentido de que es muy amplio”, explicó Park.
El desplazamiento liberó una cantidad de energía equivalente a la de un terremoto de magnitud 7.5, pero al distribuirse en un área extensa, se sintió con menor intensidad y generó menos daño que un sismo convencional de esa magnitud. A diferencia de las réplicas, este tipo de evento ocurre con un tiempo predecible: el viaje de ida y vuelta al núcleo, de unas 3.600 millas, toma aproximadamente 15 minutos.
Otros científicos, ajenos al estudio, calificaron el hallazgo como significativo, al sugerir que grandes terremotos pueden seguir influyendo en sistemas de fallas durante varios minutos después de la ruptura principal, mediante ondas que llegan tardíamente y no solo a través de réplicas tradicionales.
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