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En conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, en Futuro 360 conversamos con la psicóloga Isidora Urrea de Examedi y el psicólogo Andrés Terrones de Pulso Salud para obtener una visión más clara y precisa sobre la relevancia de esta fecha, los factores de riesgo comunes asociados con el suicidio y cómo podemos abordar este desafío de manera efectiva.
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio (DMPS) se acerca, este 10 de septiembre, y es un momento oportuno para reflexionar sobre la importancia de abordar este tema sensible que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Es por ello que en Futuro 360 hablamos con dos expertos; la psicóloga Isidora Urrea de Examedi y Andrés Terrones, psicólogo de Pulso Salud, con el objetivo de obtener una visión más clara y precisa sobre la relevancia de esta fecha, los factores de riesgo comunes asociados con el suicidio y cómo podemos abordar este desafío de manera efectiva.
El psicólogo Andrés Terrones destaca la importancia de conmemorar el Día Mundial para la Prevención del Suicidio como una oportunidad para hacer visible un problema de salud mental silencioso: la depresión.
Terrones subraya que la depresión es un precursor clave del suicidio y que a menudo pasa desapercibida. “Conmemorar esta fecha nos permite reflexionar y tomar conciencia de que debemos ser una sociedad empática y con un enfoque preventivo”, dice. En resumen, el DMPS es una llamada a la acción colectiva y a la empatía hacia quienes pueden estar luchando con pensamientos suicidas.
El 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio (DMPS), una fecha organizada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el objetivo de crear conciencia sobre la prevención del suicidio.

El lema del DMPS 2023, “Crear esperanza a través de la acción”, resalta la idea de que la motivación y la esperanza surgen de las acciones concretas. La psicóloga Isidora Urrea nos recuerda que, en lugar de esperar a que la motivación llegue de forma pasiva, debemos iniciar acciones que generen un cambio positivo.
Urrea utiliza el ejemplo de un plan de ejercicios: comenzar esas primeras actividades, aunque sintamos resistencia, puede generar una sensación de logro que nos motiva a seguir. Esto es aplicable a la prevención del suicidio: tomar medidas concretas, como desarrollar programas de concientización y grupos de apoyo, es fundamental.
Ambos expertos señalan que la disfuncionalidad en el entorno familiar y las redes sociales son factores de riesgo cruciales asociados con el suicidio. La familia juega un papel vital en el desarrollo de habilidades para enfrentar el estrés y las relaciones sociales.
Cuando la familia no funciona adecuadamente, pueden surgir carencias psicológicas y emocionales.
Identificar estos factores implica observar los hábitos de la persona y evaluar la funcionalidad de su entorno. Si alguien muestra signos de aislamiento, problemas constantes en las relaciones familiares o un cambio significativo en sus hábitos, podría estar en riesgo.
La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto profundo en la salud mental de las personas. La psicóloga Urrea señala que las limitaciones para relacionarse llevaron a que las personas se enfrentaran a sí mismas y, en algunos casos, a sentimientos de frustración. Además, la falta de interacción social afectó negativamente las relaciones interpersonales y el proceso de evolución personal.
Ambos expertos enfatizan la importancia de buscar ayuda profesional si alguien está luchando con pensamientos suicidas. Los recursos incluyen grupos de ayuda mutua dirigidos por profesionales de la salud mental, líneas de atención telefónica de crisis y tratamiento individualizado.

Para los profesionales de la salud mental, el consejo es claro: si sospechan que un paciente puede estar en riesgo de suicidio, deben preguntar directamente y buscar ayuda de inmediato.
La clave para brindar apoyo a alguien con pensamientos suicidas es:
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio nos recuerda la importancia de abordar este tema de manera activa y empática. La acción y la empatía son las claves para crear esperanza y prevenir el suicidio. Al educarnos y apoyar a quienes puedan necesitarlo, podemos marcar la diferencia en la vida de aquellos que luchan con pensamientos suicidas.
La salud mental es una responsabilidad colectiva y, como sociedad, debemos esforzarnos por construir un mundo donde todos se sientan valorados y apoyados.
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