"Vida espejo": La nueva frontera de la biología sintética que alerta a científicos por sus posibles riesgos globales
Un grupo de científicos advierte que la creación de células con quiralidad invertida, conocidas como “vida espejo”, podría transformar la biología tal como la conocemos.
En el mundo de la biología sintética, un nuevo concepto inquieta a la comunidad científica: la vida espejo.
Se trata de células hipotéticas cuyas moléculas tendrían una estructura invertida respecto a las formas naturales. Este cambio de orientación, conocido como quiralidad, podría desencadenar efectos imprevisibles tanto en la salud global como en los ecosistemas.
La investigadora Kate Adamala, de la Universidad de Minnesota, obtuvo en 2019 un financiamiento de 4 millones de dólares por parte de la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos (NSF) para explorar si era posible crear estas células espejo. Su equipo busca comprender mejor el origen de la vida y desarrollar nuevas terapias para enfermedades actualmente incurables.
Sin embargo, el proyecto ha despertado serias preocupaciones éticas y de bioseguridad. Las células espejo nunca se han producido en la naturaleza, y fabricarlas en laboratorio podría generar organismos imposibles de detectar por el sistema inmunitario humano, advierten expertos de distintas disciplinas.
El fenómeno de la quiralidad, descrito por Louis Pasteur en 1848, explica cómo las moléculas biológicas deben tener la orientación correcta para interactuar entre sí.
En los organismos vivos, el ADN está compuesto por nucleótidos con orientación “diestra”, mientras que las proteínas utilizan aminoácidos “zurdos”. Una inversión completa de esta simetría —como proponen las células espejo— alteraría por completo este equilibrio.
Un informe publicado en 2024 por un panel internacional de 38 expertos advierte que el desarrollo de estas células podría ser posible en 10 a 30 años, y que su liberación accidental o intencional podría tener consecuencias devastadoras.
El documento recomienda establecer límites estrictos a la investigación, aunque no existe consenso sobre el grado de restricción que debería aplicarse.
Algunos especialistas proponen una moratoria total, mientras otros defienden la investigación controlada de moléculas espejo por su potencial médico.
Los fármacos desarrollados con proteínas espejo, por ejemplo, son más estables y resistentes a la degradación, lo que los convierte en candidatos prometedores contra enfermedades como el VIH. No obstante, los riesgos aumentan significativamente al intentar crear organismos autorreplicantes basados en esta tecnología.
En recientes conferencias internacionales, los científicos coincidieron en que la creación de células sintéticas con quiralidad natural es segura, pero la fabricación de ribosomas o membranas espejo podría representar un punto de no retorno para la bioseguridad global.
El consenso actual es que no existe una forma segura de fabricar células espejo vivas, y que el campo debería avanzar con extrema cautela. La posibilidad de originar una nueva forma de vida —capaz de coexistir o incluso competir con la biología natural— plantea dilemas éticos sin precedentes.