Usar pantallas en la cama antes de dormir aumenta un 59% el riesgo de insomnio, afirman expertos

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José Ferrada 01-04-2025

Una investigación con más de 45.000 jóvenes noruegos confirma que cada hora frente al móvil antes de dormir reduce el descanso en 24 minutos, independientemente del tipo de actividad.


El uso de pantallas antes de dormir eleva significativamente el riesgo de insomnio y reduce la calidad del sueño, según un estudio publicado en Frontiers in Psychiatry que analizó los hábitos de 45.202 estudiantes noruegos. La investigación derriba mitos comunes: ni la luz azul ni el tipo de contenido (redes sociales, películas o juegos) son los principales culpables, sino el tiempo total de exposición.


El impacto real de las pantallas en el descanso


El estudio reveló que por cada hora de uso nocturno de dispositivos, el riesgo de insomnio aumenta un 59% y el tiempo total de sueño se reduce 24 minutos. "El problema no es qué haces con la pantalla, sino cuánto tiempo la usas", explicó Gunnhild Johnsen Hjetland, autora principal del estudio.


Contrario a lo que se cree, aplicaciones que filtran luz azul no mejoran el sueño; lo efectivo es reducir el brillo y limitar el tiempo de uso.

Los investigadores identificaron cuatro formas en que las pantallas afectan el descanso:


  1. Notificaciones y vibraciones que interrumpen el sueño
  2. Tiempo robado al descanso
  3. Contenido estimulante que retrasa el inicio del sueño
  4. Exposición lumínica que altera el ritmo circadiano


Aunque el estudio no establece causalidad —no prueba si el insomnio lleva a usar más pantallas o viceversa—, los datos son contundentes: quienes usaron dispositivos en la cama reportaron más somnolencia diurna y dificultades para dormir.


¿Por qué importa?


El sueño deficiente se vincula con mayor riesgo de depresión, bajo rendimiento académico y problemas cardiometabólicos. Hjetland advierte que estos hallazgos son especialmente relevantes para jóvenes adultos, un grupo poco estudiado frente a adolescentes.


La solución no es demonizar la tecnología, sino usarla con conciencia: activar el modo "no molestar", reducir el brillo y, sobre todo, establecer límites horarios. Según reporta DW, el estudio concluye, "desconectarse es la mejor app para dormir bien".