Estudio revela que gritar es el método más eficaz para ahuyentar a las gaviotas
Investigadores británicos descubrieron que el tono de la voz humana influye directamente en el comportamiento de las gaviotas urbanas. Gritar, según el estudio, es una forma rápida, ética y efectiva de ahuyentarlas sin causarles daño ni alterar su ecosistema.
Un estudio de la Universidad de Exeter determinó que gritar es la forma más efectiva de disuadir a las gaviotas urbanas, superando a otros métodos comunes como los movimientos bruscos o buscar refugio. La investigación, desarrollada en Cornualles, Reino Unido, analizó cómo responden estas aves a distintos tipos de voz humana en situaciones reales.
El equipo de científicos especializados en comportamiento animal evaluó a 61 gaviotas en nueve localidades costeras, utilizando porciones de papas fritas como cebo. Cuando las aves se aproximaban, se reproducían tres tipos de sonidos: una voz masculina gritando frases como “¡No, aléjate, esa es mi comida!”, la misma frase dicha en tono normal y el canto neutral de un petirrojo.
Los resultados fueron claros: casi la mitad de las gaviotas huyeron en menos de un minuto al escuchar la voz en tono de grito. En cambio, solo un 15% se alejó cuando la voz era hablada, aunque muchas optaron por retroceder lentamente. En el caso del canto de petirrojo, el 70% de las aves permaneció inmóvil, sin mostrar reacción frente al alimento.
Según la doctora Neeltje Boogert, autora principal del estudio, el hallazgo más relevante es que “las gaviotas no solo escuchan lo que decimos, sino cómo lo decimos”. Este comportamiento, explica, suele observarse en especies domesticadas, pero es inusual en aves silvestres.
El estudio también reveló que las gaviotas de pueblos turísticos se mostraron más atrevidas que las de zonas urbanas más grandes, lo que los investigadores atribuyen a su mayor exposición a visitantes y comida disponible.
Los científicos destacan que gritar funciona como un método inofensivo y ético para mantener distancia con las aves, evitando daños tanto para los humanos como para una especie que hoy se encuentra en preocupación de conservación.
El equipo de Exeter plantea ampliar la investigación para evaluar si otros tonos de voz, como el femenino o infantil, generan una reacción similar. Los resultados abren nuevas posibilidades para mejorar la convivencia entre personas y fauna urbana en entornos costeros, demostrando que, a veces, una simple expresión humana puede ser suficiente para resolver conflictos con la naturaleza.