Revelan el enigmático origen del "Chicago rat hole": un estudio científico desmonta el mito del roedor urbano

Juan Andrés Galaz 16-10-2025

Un estudio científico liderado por la Universidad de Tennessee resolvió el misterio del “Chicago rat hole”, la marca viral en el pavimento que por meses fue atribuida a una rata. Los análisis revelaron que la huella pertenece en realidad a una ardilla gris oriental, desatando debate entre los vecinos y consolidando su lugar en la mitología urbana de la ciudad.


El enigmático “Chicago rat hole”, una marca en la acera del barrio Roscoe Village que se volvió fenómeno viral en 2024, finalmente tiene explicación científica. La huella, que atrajo a cientos de curiosos, generó selfies, ofrendas e incluso ceremonias improvisadas, fue objeto de una investigación publicada en Biology Letters que derribó uno de los mitos urbanos más populares de la ciudad.


El estudio, liderado por Michael Granatosky, biólogo evolutivo de la Universidad de Tennessee, utilizó técnicas comparables a las empleadas en paleontología para analizar huellas fosilizadas. Su equipo midió la impresión en detalle —desde el hocico hasta la cola— y la comparó con especímenes de distintos roedores urbanos conservados en museos.


Los resultados fueron concluyentes: la marca no corresponde a una rata, sino a una ardilla gris oriental, con una probabilidad del 98,67%.


Según los investigadores, la apariencia “ratonil” de la cola se debe a que el pelaje fino de la ardilla no deja una impresión visible en el cemento. Además, las ardillas son más activas durante el día, cuando la superficie probablemente aún estaba fresca.


Pese a la evidencia, muchos residentes se resisten a abandonar el nombre popular del “rat hole”. “Ya es parte de la mitología urbana de Chicago, como la Sears Tower o el Bean”, señaló Ryan Gage, del Departamento de Calles y Saneamiento de la ciudad.


El hallazgo, además de resolver un misterio local, subraya el valor de la ecología urbana y de cómo fenómenos cotidianos pueden despertar interés científico. Expertos como Seth Magle y Elizabeth Carlen destacaron que el caso ejemplifica cómo el método científico puede aplicarse a curiosidades urbanas, conectando a la ciudadanía con la biodiversidad de su entorno.


Por ahora, la losa original del “Chicago rat hole” será preservada y exhibida, manteniendo parte de su aura de misterio, aunque su verdadero autor ya fue identificado: una ardilla que, sin saberlo, dejó una huella que se convirtió en leyenda.