Yale revela que la inteligencia artificial aún no provoca cambios significativos en el empleo
El estudio de Yale en 2025 muestra que, contrariamente a las predicciones alarmistas de expertos y CEOs, la inteligencia artificial aún no ha producido un cambio significativo en el empleo estadounidense, atribuyendo los problemas recientes más a factores económicos estructurales que a la tecnología.
El análisis realizado por el Budget Lab de Yale en 2025 introduce nuevas perspectivas sobre el impacto de la IA en el empleo. Las expectativas de despidos masivos provocados por sistemas como ChatGPT no coinciden con la realidad laboral estadounidense, según los datos recogidos.
Los investigadores analizaron más de 33 meses de datos laborales tras el lanzamiento de ChatGPT, evaluando la situación de los graduados universitarios y la exposición de distintos grupos de trabajadores ante tecnologías de inteligencia artificial. Encontraron una sorprendente estabilidad.
En una evaluación comparativa, diferenciaron entre trabajadores con alta, media y baja exposición a la IA para observar si los más expuestos habían perdido representatividad en la fuerza laboral. Los resultados mostraron que las proporciones permanecieron casi inalteradas, contradiciendo los temores generalizados.
Otra conclusión relevante surge del análisis histórico: el ritmo de cambio actual provocado por la IA se asemeja notablemente al que tuvo la adopción de ordenadores en los años 80 y de internet en los 90. Esto sugiere que, por ahora, la inteligencia artificial no es más disruptiva que esas tecnologías previas.
Las cifras de empleo para jóvenes graduados se compararon con las de trabajadores de 25 a 34 años. Los datos reflejan que la mezcla ocupacional de ambos grupos se mantiene estable tras la graduación, aunque recientes desviaciones de unos seis puntos porcentuales podrían revelar cambios coyunturales —posiblemente por un mercado laboral debilitado, más que por efecto directo de la IA.
El informe advierte que la percepción de un mercado laboral deprimido probablemente responde a factores económicos, como el fin de la política de tipos de interés bajos por parte de la Reserva Federal en 2022, más que al avance de la inteligencia artificial. Las reducciones en ofertas laborales coinciden con el alza de intereses, no con el despliegue de ChatGPT.
El estudio destaca la sobrerreacción de algunos ejecutivos y la cobertura mediática que relaciona despidos con la IA. Sin embargo, la adopción industrial de la inteligencia artificial aún es irregular y no generalizada, limitando su potencial disruptivo inmediato.
En sus conclusiones, los investigadores afirman que, a nivel económico, el impacto de la inteligencia artificial en el empleo ha sido mínimo y que el panorama muestra más estabilidad que transformación radical. Aunque reconocen que es pronto para vaticinar su rol futuro, hoy la IA no parece ser una fuerza desestabilizadora en el mercado laboral.