Reducir el consumo de alcohol podría prevenir el daño cerebral y disminuir el riesgo de accidentes cerebrovasculares
El abuso de alcohol acelera el deterioro del cerebro y aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares graves. Adoptar cambios en el estilo de vida, cuidar la alimentación y realizar controles médicos periódicos son medidas esenciales para preservar la salud neurológica.
Un estudio publicado recientemente en la revista Neurology advierte que el consumo excesivo de alcohol tiene un profundo impacto en la salud cerebral, incrementando significativamente el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares hemorrágicos y de desarrollar daños neurológicos prematuros.
La investigación, dirigida por el neurólogo M. Edip Gurol, analizó datos de más de 1.600 pacientes hospitalizados por este tipo de accidentes, con una edad promedio de 75 años.
Los resultados muestran que quienes consumen tres o más copas de alcohol al día presentan hemorragias cerebrales hasta 11 años antes que las personas con ingestas moderadas o bajas.
Una hemorragia cerebral ocurre cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe, provocando el derrame de sangre y el daño de los tejidos circundantes. Este tipo de evento representa entre el 15% y el 20% de los accidentes cerebrovasculares, según la Asociación Americana del Corazón, y suele tener consecuencias más graves que los infartos cerebrales isquémicos.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), un 6% de los adultos en Estados Unidos mantiene un consumo excesivo de alcohol y un 17% presenta patrones de consumo intensivo ocasional. En 2024, cerca de 30 millones de estadounidenses mayores de 12 años enfrentaban trastornos asociados al abuso de bebidas alcohólicas.
El estudio también identificó otros factores de riesgo que potencian el daño cerebral, como la hipertensión arterial, la obesidad y el uso de drogas ilícitas. Los expertos recomiendan adoptar hábitos protectores como mantener una presión arterial controlada, reducir la ingesta de sal, seguir una dieta mediterránea y realizar actividad física regular, especialmente ejercicios aeróbicos como caminar.
Para las personas que ya han sufrido una hemorragia cerebral o presentan microhemorragias detectadas por resonancia, los especialistas sugieren eliminar o restringir drásticamente el consumo de alcohol, limitándolo a un máximo de seis ocasiones al año y nunca más de una copa por día.
Aunque se trata de un estudio retrospectivo, sus autores destacan la necesidad de investigaciones prospectivas que permitan confirmar la relación directa entre la cantidad de alcohol ingerido y el grado de daño cerebral, a fin de reducir los posibles sesgos derivados de la información postaccidente.