Pumas vuelven a la Patagonia argentina y comienzan a cazar pingüinos: estudio revela cambios inesperados en su comportamiento
La investigación, realizada durante más de cuatro años en el Parque Nacional Monte León, muestra cómo la reaparición de un gran depredador puede alterar las relaciones ecológicas existentes y generar conductas inéditas, incluso sin afectar de forma inmediata a las poblaciones de sus presas.
El retorno de los pumas (Puma concolor) a la Patagonia argentina, luego de décadas de ausencia producto de la caza intensiva, está generando transformaciones profundas en el ecosistema costero.
Así lo concluye un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, que documenta cómo estos depredadores comenzaron a cazar pingüinos de Magallanes, una presa inusual en su dieta, provocando cambios inesperados en su conducta.
La investigación se desarrolló en el Parque Nacional Monte León, área protegida creada en 2004 tras el abandono de antiguas estancias ganaderas. Con el fin de la persecución humana, los pumas regresaron de manera natural al territorio, encontrándose con un entorno distinto al histórico: una extensa colonia de pingüinos, con más de 40 mil parejas reproductivas concentradas en apenas dos kilómetros de costa.
Entre 2019 y 2023, científicos instalaron cámaras trampa y utilizaron collares GPS para monitorear a 14 pumas adultos, confirmando que la depredación sobre los pingüinos es frecuente y sistemática durante la temporada reproductiva de las aves, que se extiende entre septiembre y abril.
Uno de los hallazgos más relevantes es que los pumas que se alimentan de pingüinos muestran una mayor tolerancia social, compartiendo territorio y reduciendo los episodios de agresión, a diferencia de aquellos que mantienen una dieta basada en presas terrestres como guanacos o ciervos. Pese a ello, la densidad poblacional de los felinos se mantiene estable, lo que indica que la nueva fuente de alimento no incrementó su número, sino que reorganizó su uso del espacio.
Los investigadores destacan que, hasta ahora, la población de pingüinos de Magallanes se ha mantenido estable o en aumento, aunque reconocen que aún falta determinar el impacto a largo plazo de esta interacción, así como sus efectos indirectos sobre otras especies del ecosistema.
El estudio refuerza la idea de que la restauración ecológica no implica un simple regreso al pasado, sino la aparición de nuevas dinámicas. Cuando los grandes depredadores vuelven a ocupar su lugar, los ecosistemas no se replican: se reinventan.