Premio Nobel de Química 2024 reconoce avances en la predicción y diseño de proteínas
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El Nobel de Química 2024 ha sido otorgado a los científicos detrás de AlphaFold y a un investigador en biología computacional, cuyo trabajo ha revolucionado la comprensión de las estructuras proteicas y abierto nuevas puertas en la medicina y la ciencia de materiales.
Este año, el Premio Nobel de Química ha reconocido avances clave en la biología computacional, galardonando a Demis Hassabis y John Jumper, de Google DeepMind, y al bioquímico David Baker, de la Universidad de Washington.
La mitad del premio fue para Hassabis y Jumper, quienes desarrollaron AlphaFold, un modelo de inteligencia artificial que predice la estructura tridimensional de las proteínas a partir de su secuencia de aminoácidos.
La otra mitad fue para Baker, quien ha diseñado proteínas completamente nuevas con aplicaciones en vacunas, nanomateriales y sensores avanzados.
AlphaFold, presentado en 2020, ha permitido a científicos de todo el mundo predecir las estructuras de casi todas las proteínas conocidas, un avance que era impensable hace pocos años.
Este logro ha sido fundamental para acelerar el desarrollo de nuevos fármacos y mejorar la comprensión de enfermedades como la resistencia a los antibióticos. "Este premio refleja lo que la inteligencia artificial puede hacer por la ciencia", declaró Hassabis tras el anuncio, según reportó The Guardian.
David Baker, por su parte, lleva más de dos décadas investigando la creación de proteínas no existentes en la naturaleza, con el objetivo de diseñar nuevas soluciones a problemas actuales.
Sus investigaciones han permitido avances en el desarrollo de vacunas innovadoras, incluyendo aquellas contra el coronavirus.
El comité Nobel destacó que estos descubrimientos abren nuevas posibilidades en la ciencia y la medicina, especialmente en el diseño de moléculas personalizadas para aplicaciones específicas.
Los ganadores comparten un premio de 11 millones de coronas suecas, que celebra tanto la capacidad de la IA para impulsar la ciencia como la importancia de diseñar proteínas que puedan abordar los desafíos del siglo XXI.