Por qué la esquizofrenia podría ser “la más devastadora de las enfermedades mentales”

Juan Andrés Galaz 09-10-2025

A los 20 años, un estudiante británico de arte emprendió un viaje descalzo que terminaría con su diagnóstico de esquizofrenia. Su experiencia, marcada por delirios, hospitalizaciones y finalmente recuperación, ilustra cómo este trastorno mental —uno de los más incomprendidos y estigmatizados del mundo— se manifiesta y evoluciona.


(CNN) — Para Henry Cockburn, el comienzo de la esquizofrenia no se sintió como una enfermedad, sino como una revelación. Era febrero de 2002 cuando, con apenas 20 años, decidió abandonar sus estudios de arte en la Universidad de Brighton para iniciar un viaje a pie y descalzo hacia su hogar de infancia en Canterbury, a más de 100 kilómetros de distancia.


A mitad del recorrido, comenzó a escuchar aviones y creyó que una fuerza maligna lo seguía. Convencido de que debía escapar, se lanzó al mar en las gélidas aguas del estuario de Newhaven. Fue rescatado por pescadores al borde de la hipotermia. Poco después, sería diagnosticado con esquizofrenia, dando inicio a un largo proceso de tratamiento psiquiátrico que se extendió por casi ocho años en distintos hospitales.


Pensaba que estaba viviendo un despertar espiritual, no una esquizofrenia paranoide”, recuerda Cockburn. “Sentía que me salía del sistema, y al sistema no le gusta eso”.


Una enfermedad rodeada de mitos


La esquizofrenia afecta a cerca del 0,32 % de la población mundial —unos 24 millones de personas— y, según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, se caracteriza por episodios de psicosis, delirios, alucinaciones, desorganización del pensamiento y pérdida de motivación.


Sin embargo, más allá de los síntomas, los expertos coinciden en que se trata de una de las enfermedades mentales más incomprendidas. Su nombre, acuñado por el psiquiatra suizo Eugen Bleuler en 1908, proviene del griego schizo (“dividir”) y phrene (“mente”), lo que llevó a una confusión histórica: muchas personas asocian la esquizofrenia con el trastorno de identidad disociativo, antes conocido como personalidad múltiple, aunque son patologías completamente distintas.


Es un trastorno profundamente estigmatizado”, explica el Dr. Deepak D’Souza, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Yale. “A menudo se le asocia con la locura o la violencia, lo que genera miedo y marginación hacia quienes lo padecen”.


¿Cuándo y por qué aparece?


Los primeros síntomas suelen manifestarse entre los 15 y 25 años, y pueden surgir de forma repentina tras un periodo de normalidad. De acuerdo con los especialistas, se trata de una alteración en los procesos de maduración del cerebro durante la adolescencia y la adultez temprana, aunque los factores de riesgo pueden remontarse a la infancia.


El trastorno es más frecuente en hombres jóvenes, aunque existe un segundo pico en mujeres mayores de 50 años, posiblemente vinculado a la menopausia.


Las causas exactas siguen siendo desconocidas, pero la genética, el entorno y el consumo de drogas psicoactivas son elementos determinantes. Diversos estudios han vinculado el consumo frecuente de cannabis durante la adolescencia con un aumento del riesgo de desarrollar esquizofrenia.


Cockburn había fumado marihuana durante años y bebido con regularidad antes de su primer brote. Aunque él no atribuye su enfermedad al consumo de sustancias, los psiquiatras advierten que los compuestos del cannabis pueden alterar el sistema endocannabinoide, clave en el desarrollo y equilibrio del cerebro.


Voces, delirios y aislamiento


Los síntomas de Henry siguieron el patrón clásico del trastorno: delirios, alucinaciones y desconexión con la realidad. Creía que las plantas y los pájaros le hablaban, o que podía comunicarse con espíritus. Durante sus estancias en hospitales psiquiátricos solía fugarse, caminar desnudo por bosques nevados y conversar con árboles.


Tenía días en los que sentía que me arrastraban a un mundo sin Dios”, recuerda. “A veces las voces me decían que no había redención para mí”.


Los expertos explican que estas voces pueden volverse amenazantes y que entre el 5 % y el 13 % de los pacientes con esquizofrenia mueren por suicidio, muchas veces impulsados por alucinaciones auditivas.


Un trastorno tratable


Aunque no existe una cura, los tratamientos actuales permiten controlar la mayoría de los síntomas. Los fármacos antipsicóticos, junto con terapias cognitivas y programas de reinserción social, ofrecen una mejora significativa en la calidad de vida.


Uno de los principales desafíos es la adherencia al tratamiento, ya que muchos pacientes no reconocen su enfermedad o abandonan los medicamentos por sus efectos secundarios. No obstante, nuevos enfoques farmacológicos y terapéuticos prometen resultados más eficaces y menos invasivos.


Desde su última hospitalización, en 2011, Henry Cockburn ha aprendido a convivir con su diagnóstico. Vive en Inglaterra, comparte un hogar con un compañero de piso y se dedica a la pintura. También escribió junto a su padre, el periodista Patrick Cockburn, el libro “Henry’s Demons: A Father and Son’s Journey Out of Madness”, nominado a los premios Costa Book Awards y adaptado para la BBC.


Suena cursi, pero no se rindan”, aconseja Henry a otros pacientes. “Incluso en los momentos más oscuros, siempre hay alguien que te cuida. No estás solo”.