Osos polares: estudio revela su rol clave como proveedores de alimento en el ecosistema ártico

Juan Andrés Galaz 19-11-2025

El estudio advierte, sin embargo, que en zonas donde las poblaciones de osos han disminuido ya se han perdido aproximadamente 323.000 kilos de carroña por año, una reducción que se suma al impacto del derretimiento del hielo marino, que dificulta el acceso de los carroñeros a estos restos.


Un análisis publicado en la revista Oikos el 28 de octubre de 2025 identificó una función ecológica inesperada de los osos polares: su papel como proveedores fundamentales de alimento para múltiples especies carroñeras del Ártico, un aporte que adquiere especial relevancia en medio del avance del cambio climático.


Según la investigación, cada oso polar deja en promedio 300 kilos de restos de presa al año, principalmente de focas, ya que consume sobre todo su grasa. Estos restos se transforman en una fuente de alimento esencial para zorros árticos, gaviotas, cuervos, búhos, lobos, osos grizzly e incluso otros osos polares. En total, el estudio estima que los osos proporcionan cerca de 7,6 millones de kilos de carroña anualmente en todo el Ártico.


Los cálculos se basan en observaciones de carroñeo registradas desde la década de 1930 y en datos energéticos sobre el consumo de focas por parte de estas especies, según explican los autores Nicholas Pilfold y Holly Gamblin. Con cerca de 26.000 osos polares en la región, el hecho de que dejen disponible alrededor del 30% de la masa de cada presa crea una reserva alimenticia crucial, sobre todo en periodos de escasez.


El estudio advierte, sin embargo, que en zonas donde las poblaciones de osos han disminuido ya se han perdido aproximadamente 323.000 kilos de carroña por año, una reducción que se suma al impacto del derretimiento del hielo marino, que dificulta el acceso de los carroñeros a estos restos.


Expertos del Instituto Polar Noruego señalan que la caída de esta fuente de alimento afectará inevitablemente la abundancia y diversidad de especies carroñeras, aunque la magnitud dependerá de las características de cada región.


Las conclusiones son especialmente relevantes porque cuantifican por primera vez la biomasa de carroña generada por los osos polares y su importancia en la red alimentaria del Ártico. En un escenario de calentamiento global, una eventual disminución de estos grandes depredadores podría desestabilizar uno de los ecosistemas más sensibles del planeta.