Nuevas imágenes satelitales reavivan el misterio de Amelia Earhart: hallan un objeto en la isla de Nikumaroro
Un equipo internacional prepara una expedición al Pacífico Sur para investigar una figura alargada detectada desde el espacio, que podría estar vinculada al avión desaparecido de la célebre aviadora en 1937.
El enigma que rodea la desaparición de Amelia Earhart vuelve a ocupar titulares, tras la detección de un objeto en la isla de Nikumaroro, en el Pacífico Sur, que podría ofrecer nuevas pistas sobre el destino de la pionera de la aviación y su navegante, Fred Noonan, desaparecidos en 1937 durante su intento de circunvalar el mundo.
El hallazgo fue realizado por Mike Ashmore, veterano de la Marina de Estados Unidos, quien en 2020, utilizando imágenes satelitales de Apple Maps, identificó una forma alargada parcialmente oculta entre la vegetación de la isla. Ashmore, fascinado desde hace décadas por el caso Earhart, compartió su descubrimiento en un foro del grupo TIGHAR (The International Group for Historic Aircraft Recovery), organización dedicada a la arqueología y la historia de la aviación.
El objeto, al que denominaron Taraia, ha dividido opiniones entre expertos y aficionados. Mientras algunos creen que podría tratarse de una parte del fuselaje o un ala del avión Lockheed Electra de Earhart, otros sostienen que se trata simplemente de un tronco de palmera o una formación natural.
El arqueólogo Rick Pettigrew, de la Archaeological Legacy Institute, tomó el hallazgo con seriedad y organizó una expedición científica que partirá el 4 de noviembre desde las Islas Marshall rumbo a Nikumaroro, a 1.200 millas náuticas de distancia. El equipo —en colaboración con la Universidad Purdue, donde estudió Earhart— planea inspeccionar el terreno con sonares, magnetómetros y herramientas hidráulicas, durante cinco días de exploración.
Imágenes aéreas sugieren que el misterioso objeto ya estaba presente desde 1938, apenas un año después de la desaparición, lo que añade un nuevo elemento de intriga.
Las teorías sobre el destino de Earhart continúan dividiendo a la comunidad científica. Algunos investigadores creen que la aviadora y su copiloto lograron aterrizar en Nikumaroro y enviaron señales de socorro hasta morir por falta de agua o alimento. No obstante, los análisis oficiales y las búsquedas más recientes sostienen que el avión se habría estrellado cerca de la isla Howland, tras quedarse sin combustible.
La compañía de exploración Nauticos ha rastreado más de 9.350 km² de océano en torno a Howland sin resultados concluyentes, aunque prepara una cuarta expedición con tecnología avanzada, gracias a nuevos análisis de las transmisiones de radio de Earhart.
Entre los indicios que respaldan la hipótesis de Nikumaroro figuran fragmentos óseos analizados mediante software forense, artefactos personales y registros de radio cuya autenticidad aún se debate. Sin embargo, Ric Gillespie, fundador de TIGHAR, se muestra escéptico: duda que el objeto Taraia corresponda al avión desaparecido y plantea que este pudo ser destruido por el oleaje poco después del aterrizaje.
Pese a las discrepancias, Pettigrew asegura que la nueva expedición podría proporcionar pruebas materiales del Electra y arrojar luz sobre uno de los mayores misterios de la historia moderna. Casi noventa años después de su desaparición, el nombre de Amelia Earhart sigue simbolizando el espíritu de aventura, la perseverancia y el anhelo humano de explorar lo desconocido.