¿Nuestros anos evolucionaron primero como conductos para el esperma? Un estudio revela un origen inesperado


Investigadores noruegos sugieren que el primer orificio anal en animales pudo surgir como salida para células sexuales, cambiando después de función en la evolución.
Un estudio de la Universidad de Bergen propone una teoría revolucionaria: el ano humano podría tener su origen evolutivo en un conducto para el esperma. Al analizar xenacelomorfos —pequeños invertebrados sin ano—, los científicos descubrieron que genes usados para formar el ano en otros animales crean en ellos una abertura genital (gonadoporo).
De la reproducción a la excreción
Estos organismos excretan por la boca, pero los machos tienen una abertura separada solo para liberar esperma. La investigación reveló que los mismos genes que forman el ano en otros animales desarrollan este conducto reproductor en xenacelomorfos. "Un agujero puede reutilizarse", explicó el zoólogo Andreas Hejnol. Esto sugiere que en ancestros comunes, el ano evolucionó cuando un conducto espermático se fusionó con el tracto digestivo.
El hallazgo, publicado en bioRxiv, aún genera debate. Algunos expertos creen que los xenacelomorfos perdieron el ano secundariamente, no que nunca lo tuvieran. Sin embargo, la teoría explicaría por qué muchos animales, como aves y ornitorrincos, conservan una cloaca (abertura multipropósito).
"Esta conexión entre sistemas digestivo y reproductivo parece evolucionar con facilidad", señaló la bióloga Carmen Andrikou, según reportó ScienceAlert. Más allá del curioso origen, la separación de funciones permitió a los animales crecer más y complejizarse, allanando el camino para nuestra existencia.