Más de mil millones de personas viven con trastornos de salud mental, según la OMS: Organismo pide ampliar con urgencia la inversión y los servicios
Nuevos informes del organismo detallan que la ansiedad y la depresión siguen entre las afecciones más comunes y que el gasto público destinado a salud mental permanece estancado desde 2017. La OMS advierte que el avance de las políticas no ha sido suficiente y urge a los gobiernos a transformar sus sistemas de atención con mayor financiamiento, reformas legales y expansión de servicios comunitarios.
Un nuevo análisis global de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que más de mil millones de personas en el mundo viven con algún trastorno de salud mental, cifras que subrayan la magnitud del problema y la necesidad de reforzar de manera urgente las políticas públicas en esta materia. Pese a ciertos avances registrados desde 2020, la OMS advierte que la respuesta internacional sigue siendo insuficiente y que la mayoría de los países mantiene niveles de inversión muy bajos.
Los datos provienen de dos informes: World Mental Health Today y Mental Health Atlas 2024, documentos que servirán de base para las discusiones previas a la Reunión de Alto Nivel de Naciones Unidas sobre enfermedades no transmisibles, salud mental y bienestar, programada para el 25 de septiembre de 2025 en Nueva York.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que transformar la atención en salud mental es “uno de los desafíos más urgentes para la salud pública mundial”, señalando que invertir en esta área “significa invertir en personas, sociedades y economías”.
Trastornos frecuentes, altos costos y un retroceso en las metas globales
El informe señala que afecciones como ansiedad y depresión son altamente prevalentes en todas las regiones y grupos etarios. La salud mental se mantiene como la segunda causa de discapacidad prolongada, incrementando la pérdida de años de vida saludable y generando elevados costos directos e indirectos.
El suicidio continúa siendo una de las principales causas de muerte entre jóvenes: en 2021, provocó alrededor de 727 mil fallecimientos. Según la OMS, la reducción de la mortalidad avanza muy por debajo de lo necesario para cumplir la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que aspira a disminuir los índices globales en un tercio para 2030. De mantenerse la tendencia actual, la caída solo alcanzará un 12 %.
La carga económica también es significativa: solo la ansiedad y la depresión representan pérdidas anuales de un billón de dólares para la economía mundial, principalmente por la disminución de productividad laboral.
Servicios insuficientes y grandes brechas entre países
El Mental Health Atlas 2024 confirma ciertos avances en políticas y programas, pero muestra déficits críticos:
- La inversión promedio en salud mental sigue estancada en solo el 2 % del presupuesto sanitario global.
- Existen profundas desigualdades: los países de ingresos altos destinan US$ 65 por persona, mientras que los de ingresos bajos apenas US$ 0,04.
- El promedio global es de 13 trabajadores de salud mental por cada 100 mil habitantes, con graves escaseces en naciones de ingresos bajos y medianos.
La transición hacia modelos comunitarios de atención progresa lentamente: menos del 10 % de los países ha completado este proceso y la mayoría continúa dependiendo de hospitales psiquiátricos. Casi la mitad de las hospitalizaciones se realiza sin consentimiento del paciente, y más del 20 % corresponde a internaciones prolongadas de más de un año.
Aunque el 71 % de los países ha integrado parcialmente la salud mental en la atención primaria, persistenden grandes brechas de información y cobertura. Solo 22 países entregaron datos suficientes para medir acceso a tratamientos para psicosis, y en los de ingresos bajos, menos del 10 % de los pacientes recibe atención adecuada.
Llamado urgente a transformar los sistemas de salud mental
La OMS llamó a los gobiernos a aplicar medidas estructurales para acelerar la transformación de los servicios, incluyendo:
- Financiamiento equitativo y sostenido.
- Reformas legales y normativas basadas en derechos humanos.
- Fortalecimiento del personal especializado.
- Expansión de modelos de atención comunitaria centrados en las personas.
A nivel global, más del 80 % de los países reportó avances en apoyo psicosocial en emergencias sanitarias, un aumento considerable respecto del 39 % registrado en 2020.
La OMS insiste en que, pese a los progresos recientes, los países siguen lejos de cumplir los objetivos de su Plan de Acción Integral sobre Salud Mental, y sostiene que ampliar la inversión será clave para enfrentar un desafío que afecta a millones de personas en todo el planeta.