Más allá del rechazo: por qué las cucarachas son insectos clave para el equilibrio del planeta
Resistentes a la radiación, con un sistema nervioso sorprendentemente complejo y un rol clave como descomponedoras, las cucarachas destacan como uno de los insectos más adaptables e incomprendidos del planeta.
Asociadas al asco y al miedo, las cucarachas suelen ocupar un lugar negativo en el imaginario colectivo. Sin embargo, detrás de su mala fama se esconden una serie de características biológicas extraordinarias que las convierten en uno de los insectos más resistentes y relevantes para los ecosistemas.
Estos insectos de cuerpo ovalado y tonos marrones poseen una capacidad de resistencia excepcional, pudiendo soportar niveles de radiación hasta diez veces superiores a los que resultarían letales para un ser humano. Aunque la creencia popular asegura que sobrevivirían a una bomba atómica, los especialistas aclaran que no son inmortales y que ese escenario extremo también acabaría con ellas.
Otro de sus rasgos más llamativos es su complejo sistema nervioso, cuyo cerebro se divide en tres partes: el protocerebro, conectado a los ojos; el deuterocerebro, vinculado a las antenas sensoriales y motoras; y el tritiocerebro, asociado a funciones gustativas y olfativas. A esto se suma un sistema respiratorio único, ya que no respiran por la nariz ni la boca, sino a través de espiráculos distribuidos por todo su cuerpo.
Esta combinación de características explica por qué las cucarachas pueden sobrevivir durante semanas sin cabeza, muriendo generalmente por falta de alimento antes que por la imposibilidad de respirar.
Su apariencia y comportamiento han alimentado durante décadas una imagen casi alienígena, presente tanto en la literatura —como La Metamorfosis de Franz Kafka— como en el cine, donde incluso inspiraron a personajes de películas como Hombres de Negro.
Más allá de su resistencia y singularidad, las cucarachas cumplen un rol fundamental en la cadena trófica. Actúan como descomponedoras, reciclando materia orgánica muerta y devolviendo nutrientes al suelo, uno que favorece el crecimiento de las plantas y contribuye al equilibrio de los ecosistemas.
Así, pese al rechazo que generan en muchas personas, estos insectos recuerdan que todas las especies cumplen una función esencial en la sostenibilidad del planeta, incluso aquellas que resultan menos agradables a la vista.