El atractivo y desafío de la popular "ciudad de los monos"

Felipe Galiano 17-06-2026

La convivencia que convirtió a estos animales en un atractivo internacional enfrenta nuevos desafíos, en medio de esfuerzos por compatibilizar su protección con la seguridad de la comunidad local.


Los macacos de cola larga forman parte esencial de la identidad de Lopburi, una ciudad de Tailandia conocida popularmente como la “ciudad de los monos”. Durante décadas, la relación entre los habitantes y estos animales se ha basado en la convivencia. Incluso influencias culturales han fomentado el respeto y admiración hacia ellos, convirtiéndolos en un atractivo turístico distintivo.


Sin embargo, en los últimos años esta convivencia se ha vuelto cada vez más compleja. Los macacos han perdido el temor hacia las personas, especialmente hacia los turistas, a quienes suelen acercarse de manera agresiva en busca de alimento. Este comportamiento también ha afectado al comercio local, donde los ataques y robos de comida o mercancía se han vuelto frecuentes.


A esto se suma un crecimiento sostenido de la población de macacos, que actualmente alcanza alrededor de 2.000 ejemplares. Su capacidad de adaptación e inteligencia, junto a las favorables condiciones del entorno tropical —con abundantes recursos y libertades en su desplazamiento— han facilitado su expansión. Como consecuencia, los encuentros con humanos son cada vez más frecuentes y, en algunos casos, peligrosos. Las mordeduras de estos animales requieren atención médica inmediata.


Frente a este escenario, las autoridades tailandesas han implementado diversas medidas para controlar la situación, entre ellas la captura de ejemplares para su esterilización y programas de reubicación. Estas acciones buscan mitigar los conflictos sin poner en riesgo la especie.


En la actualidad, se recomienda a los turistas mantener distancia y observar a los macacos sin interactuar directamente con ellos. Aunque se trata de una problemática que se arrastra desde hace años, no se busca poner en peligro la existencia de la especie, ya que están protegidos por la legislación de Tailandia y forman parte de la identidad cultural de la ciudad.


Lo que durante mucho tiempo fue un atractivo emblemático de Lopburi hoy se vive con tensión, reflejando el desafío de equilibrar la conservación de la vida silvestre con la seguridad y el bienestar de la población humana.

Felipe Galiano