El secreto de la longevidad de la ballena boreal: Científicos descubren mecanismo de reparación del ADN que podría aplicarse a los humanos

Juan Andrés Galaz 05-11-2025

El hallazgo abre la posibilidad de desarrollar estrategias para ralentizar el envejecimiento humano y proteger los tejidos en tratamientos médicos.


Con más de dos siglos de esperanza de vida, la ballena boreal ostenta el récord del mamífero más longevo del planeta. Durante décadas, los científicos han intentado descifrar el secreto detrás de su resistencia al envejecimiento y al cáncer, y un reciente estudio podría haber encontrado una pista decisiva.


La investigación, publicada en la revista Nature y dirigida por la profesora Vera Gorbunova, bióloga de la Universidad de Rochester (EE.UU.), señala que la longevidad de esta especie se debe a su excepcional capacidad para reparar roturas en el ADN, en especial aquellas que afectan ambas hebras de la doble hélice.


Lo que descubrimos es que parte del mecanismo reside en una reparación muy precisa y eficiente de las roturas del ADN”, explicó Gorbunova.


Este proceso, según detalla el estudio, está mediado por una proteína llamada CIRBP, cuya producción se activa con el frío extremo de las aguas árticas donde habita la ballena. De hecho, estos mamíferos generan hasta cien veces más CIRBP que los humanos.


A diferencia de otros mecanismos biológicos que eliminan las células dañadas, la estrategia de la ballena boreal consiste en repararlas fielmente, lo que podría explicar su baja incidencia de cáncer y su extraordinaria longevidad.


El equipo también realizó experimentos con células humanas y moscas, comprobando que el aumento de los niveles de CIRBP duplicaba la capacidad de reparación del ADN y prolongaba la esperanza de vida en los insectos, además de hacerlos más resistentes a la radiación.


Antes se creía que la reparación del ADN en humanos era óptima, pero las ballenas lo hacen mejor que nosotros”, señaló Gorbunova.


Actualmente, los investigadores están criando ratones con mayores niveles de CIRBP para analizar su longevidad y estudiar si la exposición al frío —como la natación en aguas gélidas o las duchas frías— puede incrementar la producción de esta proteína en humanos.