Las medusas duermen como los humanos, pese a no tener cerebro, revela un estudio científico

Juan Andrés Galaz 07-01-2026

El estudio científico revela que medusas y anémonas, pese a no tener cerebro, presentan patrones de sueño similares a los humanos, lo que sugiere que el descanso cumple una función biológica esencial desde los orígenes de las neuronas.


Aunque carecen de cerebro, algunas de las criaturas marinas más antiguas del planeta duermen de una manera sorprendentemente similar a los seres humanos.


Así lo concluye una investigación publicada en la revista científica Nature Communications, que analizó los hábitos de descanso de medusas y anémonas de mar, aportando nuevas evidencias sobre el origen evolutivo del sueño.


El estudio, liderado por científicos de la Universidad Bar-Ilan (Israel), confirmó que la medusa invertida Cassiopea andromeda duerme cerca de ocho horas diarias, principalmente durante la noche, aunque también presenta breves períodos de reposo al mediodía.


En paralelo, la anémona Nematostella vectensis descansa aproximadamente un tercio del día, concentrando su sueño en torno al amanecer, en lo que constituye la primera caracterización detallada de este comportamiento en la especie.


Desde una mirada de neurociencia, los investigadores observaron que, en ambos animales, el daño al ADN de las neuronas aumenta durante la vigilia y disminuye mientras duermen. Además, cuando se indujo daño genético mediante radiación ultravioleta, los organismos respondieron durmiendo más tiempo, lo que refuerza la hipótesis de que el sueño cumple una función reparadora y protectora a nivel celular.


“El sueño ofrece un período específico para el mantenimiento neuronal”, explicó Lior Appelbaum, neurocientífico molecular y coautor del estudio. Según el equipo, este mecanismo podría haberse originado hace cientos de millones de años, incluso antes de la aparición de un sistema nervioso centralizado, cuando surgieron las primeras redes neuronales en animales primitivos.


Especialistas externos valoraron el hallazgo como un avance significativo para entender por qué el sueño ha sido conservado por la evolución. No obstante, advirtieron que también podrían existir otros impulsores biológicos, como la regulación de la actividad neuronal, el ahorro energético y la consolidación de la memoria, procesos que en humanos se ven afectados por la privación de sueño.