La NASA confirma que 3I/ATLAS es un viajero interestelar natural y descarta por completo cualquier origen artificial

Juan Andrés Galaz 21-11-2025

El tercer objeto interestelar detectado en la historia fue estudiado por una red inédita de misiones espaciales, dejando nuevas pistas sobre cómo se forman los cometas fuera del sistema solar.



El cometa 3I/ATLAS, identificado en julio de 2024 y observado en detalle por múltiples misiones de la NASA durante octubre, se convirtió en uno de los fenómenos astronómicos más relevantes del año. Su carácter interestelar, es decir, proveniente de fuera del sistema solar, abrió una oportunidad excepcional para comparar la composición y el comportamiento de estos visitantes cósmicos con los cometas tradicionales.


Se trata apenas del tercer objeto interestelar (ISO) del que se tiene registro. Para estudiarlo, la NASA coordinó cerca de 20 misiones espaciales, que utilizaron instrumentos originalmente destinados a otros propósitos. La agencia logró fotografiarlo y analizarlo desde diversos ángulos, demostrando una notable capacidad de adaptación tecnológica y operativa.


El científico líder de la NASA, Tom Statler, describió el esfuerzo conjunto como “ver un partido desde varios puntos del estadio”: cada nave aportó una perspectiva distinta. Entre los instrumentos involucrados participaron la sonda Lucy, la misión Psyche, la Parker Solar Probe, SOHO, PUNCH y numerosos observatorios terrestres, permitiendo una reconstrucción tridimensional del cometa sin precedentes.

Una de las observaciones más detalladas provino del ExoMars Trace Gas Orbiter de la ESA, que capturó imágenes diez veces más cercanas que las obtenidas por telescopios en la Tierra. A esto se sumaron datos de la Mars Reconnaissance Orbiter y del rover Perseverance, que siguieron el paso del cometa cuando el 3 de octubre se acercó a 29 millones de kilómetros de Marte.


Las diferencias químicas del cometa sorprendieron a los especialistas. 3I/ATLAS libera más dióxido de carbono que agua y más níquel que hierro, una firma que sugiere un origen radicalmente distinto al de los cometas formados en las regiones externas del sistema solar. Su composición continúa siendo objeto de análisis por parte de la NASA y de instituciones internacionales.

El cometa también realizó un paso relativamente cercano al Sol el 30 de octubre, a 210 millones de kilómetros. Esa aproximación permitió registrar cambios en su actividad, incluyendo chorros de material asociados a zonas donde el hielo se sublima con rapidez, lo que evidencia una superficie altamente dinámica.


Las observaciones desde Marte y otras misiones permitieron afinar su trayectoria futura con una precisión diez veces mayor que la estimada anteriormente. Paralelamente, astrónomos comparan el polvo primitivo liberado por 3I/ATLAS con muestras de cometas locales, en busca de diferencias que puedan revelar claves sobre la formación de sistemas planetarios ajenos al nuestro.

Frente a especulaciones virales, la NASA descartó por completo cualquier origen artificial del objeto y enfatizó que su estructura y comportamiento corresponden a procesos naturales. Por su antigüedad, superior a la del propio Sol, 3I/ATLAS es considerado una ventana al pasado profundo del universo.


Su observación continuará hasta finales de 2024 y se espera que aporte nuevos antecedentes para comprender mejor el espacio interestelar y los procesos que moldean la formación de mundos y sistemas planetarios en la galaxia.