La ciencia logra las primeras pistas sólidas sobre el esquivo gato dorado africano gracias a la IA y al conocimiento de las comunidades locales
La combinación de inteligencia artificial, cámaras trampa y saberes tradicionales permitió avanzar en el estudio del felino más misterioso de África, cuya población permanece en niveles críticos y altamente amenazada por la caza.
El gato dorado africano, uno de los felinos más enigmáticos del continente, ha sido históricamente casi invisible para la ciencia. Su presencia, limitada a los densos bosques de África Central y Occidental, permaneció durante décadas sin estimaciones poblacionales fiables, según la última revisión de la UICN, realizada hace más de diez años.
El primer gran avance llegó cuando el biólogo conservacionista Mwezi Mugerwa registró al animal en una cámara trampa instalada en el Parque Nacional Bwindi, en Uganda. Aunque ningún científico de su entorno pudo identificar a la especie, los habitantes locales la reconocieron de inmediato como Embaka, un conocimiento que se transformó en una pieza clave para comprender su comportamiento y distribución.
Durante los últimos 16 años, Mugerwa ha dedicado su carrera al estudio del felino, esfuerzo por el cual fue galardonado recientemente. La especie es tan elusiva que él mismo solo ha logrado verla tres veces en persona. Su determinación lo llevó a iniciar el primer censo poblacional completo de su rango geográfico, cuyos resultados se darán a conocer el próximo año.