La ciencia confirma: peces y crustáceos sienten dolor y emociones


Nuevas investigaciones neurocientíficas demuestran la capacidad de sufrimiento en animales acuáticos, mientras América Latina enfrenta el desafío de actualizar sus normativas de bienestar animal.
Estudios recientes derriban el mito de que los peces no experimentan dolor. La Declaración sobre la Consciencia de la Universidad de Nueva York (2024) respalda lo que neurocientíficos advierten: estos animales poseen sistemas nerviosos complejos, memoria, conductas sociales y capacidad de sufrimiento.
Investigaciones revelan que los peces forman jerarquías, cooperan e incluso aprenden de experiencias pasadas, características que los sitúan como seres sintientes.
Avances globales, rezago regional
Mientras el Reino Unido incluye peces en su Ley de Bienestar Animal (2022) y la UE implementa códigos para acuicultura ética, América Latina enfrenta graves problemas. La industria acuícola en la región lucha con altas tasas de mortalidad, uso excesivo de antibióticos y ausencia de regulaciones que reconozcan la sintiencia de estas especies.
Savka Sagredo de Observatorio Animal LATAM destaca que "el bienestar acuático ha sido históricamente ignorado", aunque Chile avanza con propuestas para su nueva Ley General de Acuicultura.
Expertos urgen a actualizar marcos legales, señalando que la ciencia ya no justifica el trato industrial actual. Como señala Sagredo: "Debemos alinear las prácticas con la evidencia: estos animales merecen protección ética". El desafío regional ahora es conciliar producción económica con el reconocimiento de que hasta los crustáceos experimentan dolor.