Islandia alerta por riesgo de colapso de una corriente oceánica clave y lo declara amenaza para su seguridad nacional
La advertencia científica sobre una posible falla en la AMOC llevó a Islandia a activar una respuesta estatal de alto nivel, ante el riesgo de transformaciones climáticas extremas que podrían afectar su infraestructura, economía y capacidad de adaptación en las próximas décadas.
El Gobierno de Islandia elevó a categoría de amenaza para su seguridad nacional el posible colapso de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), un sistema de corrientes oceánicas que regula el clima del Atlántico Norte y que es esencial para mantener las condiciones relativamente templadas del país.
La decisión responde al creciente consenso científico que advierte una ralentización de esta gigantesca “cinta transportadora” de agua cálida y fría, cuyo deterioro podría desencadenar transformaciones climáticas abruptas en diversas regiones del mundo.
El ministro de Medio Ambiente, Energía y Clima, Jóhann Páll Jóhannsson, afirmó que la estabilidad de las corrientes es determinante para el clima, la economía y la seguridad de Islandia.
Según el Gobierno, recientes investigaciones han generado “serias preocupaciones” y llevaron al Consejo de Seguridad Nacional a emitir esta inédita clasificación, convirtiendo a Islandia en el primer país en declarar oficialmente el colapso de la AMOC como una amenaza existencial.
Expertos advierten que los efectos de un eventual colapso serían profundos y globales. Entre las consecuencias destacan el aumento del nivel del mar en partes de Estados Unidos y Europa, alteraciones severas de los sistemas monzónicos en Asia y África, y un marcado enfriamiento en Europa que podría extender el hielo marino hasta el Reino Unido.
Islandia, por su ubicación, estaría entre las zonas más afectadas por un enfriamiento extremo y cambios bruscos en su entorno marino, con impactos potencialmente devastadores para su infraestructura, transporte y sectores económicos estratégicos como la pesca.
Los científicos aún debaten el momento exacto en que podría producirse un colapso, aunque algunas proyecciones señalan que podría ocurrir dentro de este siglo.
Para especialistas como Stefan Rahmstorf, climatólogo y oceanógrafo de la Universidad de Potsdam, este escenario “ya no puede considerarse de baja probabilidad”. La declaración del Gobierno islandés pretende movilizar una respuesta coordinada de alto nivel para estudiar el riesgo, reforzar la preparación nacional y diseñar medidas de mitigación frente a un fenómeno que, según las autoridades, trasciende el ámbito científico y se ha convertido en un asunto de supervivencia y seguridad nacional.