Murciélagos en peligro: las turbinas eólicas provocan miles de muertes y la ciencia busca soluciones

Juan Andrés Galaz 10-11-2025

La energía eólica, clave en la transición hacia fuentes limpias, enfrenta críticas por su impacto en la fauna. Cada año, cientos de miles de murciélagos mueren al chocar con las turbinas. Nuevas tecnologías buscan reducir este daño sin frenar el avance de las energías renovables.


Las turbinas eólicas, símbolo del progreso hacia una energía limpia, han encendido las alarmas de ambientalistas y científicos por un efecto colateral poco visible pero devastador: la muerte masiva de murciélagos.


Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), solo en Estados Unidos mueren más de 500 mil ejemplares al año, mientras que en Alemania y Canadá las cifras superan los 200 mil y 50 mil, respectivamente.


Los murciélagos cumplen un papel ecológico y económico fundamental. Controlan plagas agrícolas, dispersan semillas y polinizan cultivos de alto valor comercial como el agave, base del tequila. La bióloga Winifred Frick, especialista en conservación, advierte que su desaparición tendría consecuencias directas en ecosistemas y economías locales.


De la hipótesis del barotrauma a la realidad del impacto físico


Durante años se creyó que las muertes eran producto del barotrauma —daños pulmonares provocados por cambios de presión cerca de las palas—. Sin embargo, investigaciones recientes revelan que la mayoría de los murciélagos muere por colisiones directas con los aerogeneradores.


En ambos casos, el resultado es el mismo: una amenaza masiva para especies clave en el equilibrio natural.


Regulaciones desiguales y control limitado


Aunque las leyes ambientales en varios países exigen estudios de impacto antes de instalar parques eólicos, las normativas son dispares y la fiscalización insuficiente. En muchos casos, la falta de monitoreo efectivo permite que los daños a la biodiversidad se mantengan sin sanciones ni medidas correctivas.


Innovación tecnológica para un equilibrio posible


Una de las estrategias más comunes ha sido la “parada total” de las turbinas durante los períodos de mayor actividad de murciélagos. Este método reduce las muertes hasta en un 60%, pero implica una pérdida energética de aproximadamente 10%, afectando la eficiencia y rentabilidad de los parques eólicos.


Como alternativa, surge la “curtailment inteligente”, o parada selectiva asistida por sensores acústicos. Estos dispositivos detectan los sonidos de ecolocación de los murciélagos y detienen solo las turbinas en riesgo.


Un estudio financiado por el Departamento de Energía de Estados Unidos en 2023 demostró que esta técnica permite recuperar cerca del 50% de la energía perdida, manteniendo niveles similares de protección para la fauna.


Hacia una transición verdaderamente sostenible


Además de los sensores acústicos, cámaras infrarrojas, inteligencia artificial y sistemas ultrasónicos disuasorios están siendo incorporados a las pruebas de campo. No obstante, algunos de estos mecanismos aún presentan limitaciones: ciertas especies, especialmente las más curiosas, pueden no reaccionar a los ultrasonidos o incluso acercarse a las fuentes de sonido.


Pese a los desafíos, científicos, empresas energéticas y organizaciones ambientales coinciden en que la solución no pasa por frenar la energía eólica, sino por tecnificarla con criterios de conservación. La coexistencia entre desarrollo energético y protección de la biodiversidad se perfila como uno de los grandes retos de esta década.


En palabras de Frick, “no se trata de elegir entre energía renovable o naturaleza, sino de innovar para que ambas puedan prosperar”.