Investigación sitúa a los humanos en la élite de la monogamia, solo por debajo de los castores

Juan Andrés Galaz 11-12-2025

Los investigadores sostienen que la monogamia puede inferirse observando la proporción de hermanos de padre y madre frente a hermanos que comparten solo un progenitor. En especies y sociedades donde predomina la monogamia, las familias suelen tener más hermanos completos; en aquellas donde se observan patrones polígamos o promiscuos, la presencia de medio hermanos es mayor.


Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge sugiere que los humanos son considerablemente más monógamos que la mayoría de sus parientes primates, aunque no tanto como los castores. La investigación, publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B, analizó datos genéticos de múltiples especies y de diversas sociedades humanas para establecer una escala comparativa sobre la tendencia a formar vínculos de pareja estables.


Los investigadores sostienen que la monogamia puede inferirse observando la proporción de hermanos de padre y madre frente a hermanos que comparten solo un progenitor. En especies y sociedades donde predomina la monogamia, las familias suelen tener más hermanos completos; en aquellas donde se observan patrones polígamos o promiscuos, la presencia de medio hermanos es mayor.


La “liga premier” de la monogamia


El equipo liderado por el antropólogo evolutivo Mark Dyble estableció un “índice de monogamia” basado en modelos computacionales y datos genéticos. Según los resultados, los castores encabezan el ranking con un 72%, seguidos muy de cerca por los humanos, con un 66%, y los suricatas, con un 60%. Estas tres especies conforman lo que los investigadores denominaron la “liga premier” de la monogamia.


En el extremo opuesto, los delfines y los chimpancés alcanzaron solo un 4%, mientras que los gorilas de montaña registraron un 6%, ubicándose entre las especies menos monógamas analizadas.


Dyble destacó en conversación con CNN que esta es la primera vez que se comparan directamente tasas de monogamia humanas con las de otros mamíferos bajo un mismo método. “No me sorprendió que los humanos estuvieran dentro del rango esperado para especies monógamas, pero sí que incluso las sociedades humanas menos monógamas superaran a cualquier mamífero no monógamo del estudio”, señaló.


Qué explica la monogamia humana


La investigación refuerza la visión de que la monogamia ha sido un patrón dominante en la historia evolutiva humana. Para Dyble, esta característica probablemente impulsó “la cooperación social que permitió a nuestra especie prosperar”, desde el cuidado compartido de crías hasta la organización comunitaria.


El estudio utilizó datos de 94 sociedades humanas a lo largo de la historia, además de material genético proveniente de sitios arqueológicos, lo que permitió observar la diversidad de prácticas matrimoniales y reproductivas en diferentes contextos geográficos y culturales.


Un comportamiento complejo, no una regla universal


Pese a la alta calificación global de los humanos, los investigadores subrayan que la monogamia no es uniforme ni exclusiva. Culturas con matrimonios polígamos, prácticas extramaritales o variaciones en la estructura familiar siguen formando parte de la diversidad humana. Sin embargo, incluso en estos casos, la proporción de hermanos de ambos padres continúa siendo más alta que en especies claramente no monógamas.


La investigadora Isabel Smallegange, de la Universidad de Newcastle, califica la metodología como “una forma ingeniosa de comparar monogamia entre mamíferos”. Según explicó a CNN, los resultados muestran que los humanos se ubican muy por encima de primates cercanos como chimpancés y gorilas, donde el apareamiento múltiple es la norma.


Este estudio recuerda que la monogamia humana es relativa”, añadió Smallegange. “Nuestra organización social se ha construido tanto sobre vínculos de pareja como sobre redes familiares amplias e instituciones culturales, no sobre una única estrategia reproductiva”.


Un nuevo enfoque para entender la evolución social


Más allá del ranking de monogamia, la investigación aporta una herramienta novedosa para estudiar cómo los diferentes sistemas de apareamiento influyen en la estructura social, la cooperación y la evolución de los mamíferos. Para los autores, comparar a los humanos con otras especies permite situar nuestro comportamiento dentro de un contexto más amplio.


A veces es útil dar un paso atrás y observar los patrones generales, más allá de las particularidades culturales, para entender cómo nos comportamos como especie”, concluyó Dyble.


El estudio abre nuevas líneas de investigación sobre cómo la monogamia —en todas sus variantes— influyó en el desarrollo de la sociedad humana y cómo se compara realmente con la de otros mamíferos socialmente complejos.