Hidrógeno Verde: Los desafíos de la promesa industrial para la descarbonización en Chile

Creyespier 23-09-2025

Las autoridades aseguran que las preocupaciones ambientales son parte de los ejes de desarrollo económico. El gobernador Flies y el ministro de Energía, Diego Pardow, argumentan que las zonas donde se instalará la industria no son prístinas, sino que ya han sido intervenidas históricamente por la industria petrolera y la ganadería. Flies también destaca que “los proyectos avanzados han incorporado tecnología como radares para estudiar la migración y los movimientos de las aves, mejorando el conocimiento natural de la región”.



En el especial anterior sobre hidrógeno verde de Futuro 360 revisamos cómo surgió esta industria en el mundo y el potencial que tiene nuestro país con las energías renovables que permitirían que la producción de este combustible no genere emisiones. Con ello, analizamos el Plan de Acción que Chile ha venido desarrollando, sus metas y objetivos, y los avances para lograr transformar al hidrógeno en una industria productiva y de alto valor estratégico.


En este capítulo profundizaremos en los proyectos que ya se están desarrollando en Chile: su escala, dónde se ubican, factibilidad, qué desafíos socioambientales están enfrentando. Este especial es una revisión exhaustiva de todos aquellos factores que ponen en duda la gran promesa económica e industrial del hidrógeno verde. 


Dos polos de desarrollo de Hidrógeno Verde en Chile:


Los vientos costeros u "onshore wind", esos que soplan con fuerza desde el mar hacia la tierra, son un recurso valioso para la producción de hidrógeno verde en la Región de Magallanes. Esta energía natural puede transformarse en electricidad, la cual a su vez puede dividir la molécula de agua para producir hidrógeno. Según Jorge Flies, gobernador de Magallanes: “La región ve una oportunidad en el desafío del cambio climático”. 


Una ventaja energética que no se limita al sur de nuestro país. En la Región de Antofagasta, los vientos y la alta radiación solar permiten la producción de energía solar, posicionando a este territorio como otro polo ideal para la naciente industria del hidrógeno verde.


Proyectos e inversiones en marcha


Estas dos regiones son fundamentales para el Plan de Acción de Hidrógeno Verde 2023-2030, y ya han atraído inversiones significativas. Según cifras entregadas por la directora ejecutiva del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), Valentina Durán, hay 41 millones de dólares en proyectos en evaluación, además de otros mil millones de dólares en proyectos ya aprobados. Actualmente, existen cuatro grandes proyectos de inversión a la espera de aprobación en la Región de Magallanes:


●      Faro del Sur de HIF Global: Con una inversión de 500 millones de dólares.


●      HNH Energy: Tiene una inversión de once mil millones de dólares. Contempla producir 270 mil toneladas de hidrógeno verde y un millón de toneladas de amoníaco verde anualmente.


●      H2 Magallanes de TotalEnergies: Es el proyecto de energía renovable con la mayor inversión en Chile, con un monto de 16 mil millones de dólares. Ubicado en la Bahía de San Gregorio, planea instalar aerogeneradores, plantas de electrólisis y un puerto de exportación en un área de 72 mil hectáreas.


●      Gente Grande de Transitional Energy Group (TEG): Tiene una inversión de ocho mil millones de dólares y contempla la instalación de 460 aerogeneradores, plantas de proceso, desaladoras y dos puertos.


El gobernador de Magallanes proyecta que si se desarrollan tres o cuatro de estos proyectos, la economía de la región, que actualmente representa el 1% del PIB nacional, podría multiplicarse por diez.


El debate sobre el impacto socioambiental


La gran envergadura de estos proyectos ha generado resistencia en grupos sociales y ambientales que cuestionan la promesa de desarrollo armónico con el medio ambiente. Diego Luna, especialista en Política y Gobernanza de Manomet Conservation Science, argumenta que “el modelo de desarrollo del hidrógeno verde tiene una falla estructural porque se han ignorado los impactos socioambientales”. Sumándose a la voces críticas, la decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad Santo Tomás, Carmen Espoz, afirma que “el Estado de Chile ha priorizado el desarrollo productivo sin considerar la información científica disponible o la conservación ambiental”.


Los especialistas han identificado varias áreas críticas que coinciden con los proyectos, incluyendo Bahía Lomas (un santuario de la naturaleza vital para el playero ártico), la comuna de San Gregorio, y los sectores costeros del Estrecho de Magallanes. Estas zonas son fundamentales tanto para aves migratorias como para cetáceos.


Las autoridades aseguran que las preocupaciones ambientales son parte de los ejes de desarrollo económico. El gobernador Flies y el ministro de Energía, Diego Pardow, argumentan que las zonas donde se instalará la industria no son prístinas, sino que ya han sido intervenidas históricamente por la industria petrolera y la ganadería. Flies también destaca que “los proyectos avanzados han incorporado tecnología como radares para estudiar la migración y los movimientos de las aves, mejorando el conocimiento natural de la región”.


Además de los riesgos ambientales, han surgido alertas sociales. La Municipalidad de San Gregorio, por ejemplo, rechazó el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto H2 de Total Energies. El informe municipal advierte sobre alteraciones en rutas, conectividad y acceso a servicios básicos, además de los impactos en la biodiversidad.


El conflicto con la astronomía en Antofagasta


Sumándose a los conflictos ambientales en el sur, al otro lado de Chile, en Antofagasta, surge uno donde chocan dos vocaciones: la industria energética con la astronomía. La construcción de un megaproyecto de hidrógeno y amoníaco verde, el proyecto INNA de AES Andes, ha provocado la oposición de la comunidad científica y del Observatorio Europeo Austral (ESO).


La principal preocupación de los científicos es el impacto del proyecto INNA en los cielos chilenos, considerados los más prístinos del planeta. De acuerdo con estudios de la ESO, la planta de hidrógeno verde, ubicada a pocos kilómetros del observatorio Paranal, aumentaría la contaminación lumínica en la zona, afectando directamente a los gigantes telescopios ya instalados.


AES Andes, por su parte, argumenta que sus estudios indican que el brillo lumínico no superará los niveles normativos. Sin embargo, desde la ESO acusan que el estudio de la empresa tiene “muchas deficiencias”, además aseguran que no es posible mitigar el impacto debido a la cercanía del proyecto a los telescopios. Itziar de Gregorio, representante de ESO en Chile, es enfática al declarar que: “Si las condiciones del cielo se degradan, no tendría sentido operar en Chile”.


Esto es apenas un barrido de los desafíos de la implementación de esta nueva industria. Para conocer más en detalle, revisa nuestro capítulo especial sobre hidrógeno verde en Futuro 360.




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