Hallazgo en Inglaterra revela la evidencia más antigua del dominio humano del fuego

Juan Andrés Galaz 11-12-2025

El yacimiento de Barnham, en el este de Inglaterra, entregó restos que revelan el uso deliberado del fuego hace 400.000 años, una evidencia inédita que adelanta de forma drástica el origen de esta práctica y que apunta a grupos neandertales como los protagonistas de uno de los avances tecnológicos más determinantes en la historia humana.


Un equipo de arqueólogos del Museo Británico dio a conocer este miércoles un descubrimiento que reconfigura la comprensión sobre los orígenes tecnológicos de la humanidad.


En Barnham, un sitio prehistórico ubicado en Suffolk, al este de Inglaterra, fueron identificados restos que constituyen la evidencia más antigua conocida de fabricación y control intencional del fuego por parte de grupos humanos, posiblemente neandertales, hace alrededor de 400.000 años.


El descubrimiento


Las excavaciones revelaron tierra cocida que formó un antiguo hogar, hachas de sílex fracturadas por exposición directa al calor y dos fragmentos de pirita —un mineral empleado para generar chispas al golpearlo contra pedernal—, elementos que en conjunto apuntan a un uso sistemático y deliberado del fuego. El hallazgo, publicado en la revista Nature, supera en aproximadamente 350.000 años la evidencia arqueológica previa de fabricación de fuego en Europa.


Nick Ashton, curador de colecciones paleolíticas del Museo Británico y autor principal del estudio, calificó la identificación de estos rastros como “el descubrimiento más emocionante” de su carrera, al subrayar que se trata del indicio más antiguo conocido en el mundo de encendido controlado de fuego.


Un avance clave en la evolución humana


Según los investigadores, la capacidad de generar fuego habría permitido a los habitantes de Barnham obtener calor, cocinar alimentos, resguardarse de animales y extender las actividades sociales y de trabajo más allá del horario diurno. También pudo facilitar la elaboración de adhesivos y herramientas más complejas, fortaleciendo la cohesión del grupo y el desarrollo cultural.


Hasta ahora, determinar exactamente cuándo los humanos aprendieron a dominar el fuego ha sido una tarea difícil: la ceniza se dispersa, los sedimentos quemados se erosionan y diferenciar un incendio natural de uno provocado suele ser complejo. Aunque existen rastros de fuego en yacimientos de Israel, Kenia y Sudáfrica que superan el millón de años, no se ha podido descartar que correspondan a incendios naturales.


En Barnham, en cambio, los análisis químicos indican temperaturas elevadas concentradas, señales de quemas repetidas y presencia de pirita —un mineral ausente en el entorno inmediato— que sugiere transporte deliberado para encender fuego.


Los protagonistas más probables


Aunque no se han encontrado restos óseos, los investigadores sostienen que los primeros neandertales son los candidatos más plausibles, dado que se sabe que ocuparon sitios cercanos durante el mismo periodo. En aquel entonces, Gran Bretaña estaba unida a Europa continental por un puente terrestre, lo que habría facilitado su llegada.


El equipo científico espera ahora aplicar las mismas técnicas analíticas en otros yacimientos de Europa y más allá, con el fin de determinar si el control del fuego estuvo más extendido de lo que se creía.


Este hallazgo no solo aporta nuevas respuestas sobre la vida de los primeros grupos humanos, sino que también reabre una de las preguntas centrales de la arqueología: ¿en qué momento la humanidad empezó a transformar su entorno por medio de la tecnología?