Científicos diseñan neurogranos para mejorar las interfaces cerebro-computadora

Isabel Hodge 13-08-2021
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Como una forma de disminuir su gran tamaño, el equipo creó estos micro BCI -del tamaño de un grano de sal- para poder monitorear y estimular más áreas del cerebro. Su desarrollo se podría implementar en innovadoras terapias para personas que han sufrido “lesiones devastadoras”.


Cuando hablamos de la expansión de la neurociencia, lo asociamos de inmediato con las interfaces cerebro-computadora (BCI) que ha utilizado Neuralink para que su mono juegue videojuegos con su mente.

Por lo general, cuando se implantan los BCI se ubica un par directamente en el cerebro, cada uno estimula y monitorea la actividad eléctrica de unos pocos de cientos de neuronas en un área especifica.

Luego de cuatro años perfeccionando su prototipo, científicos de la Universidad de Brown, de la Universidad de Baylor de Texas, la Universidad de California en San Diego y Qualcomm, todas en Estados Unidos, desarrollaron una alternativa mucho más eficiente a los tradicionales BCI. 

Existen alrededor de 86 mil millones de neuronas en el cerebro, y debido que solo se implantan dos BCI es muy poca el área que se cubre.

El equipo desarrollo los neurogranos, unos sensores muchos más pequeños que los implantes tradicionales: cada uno posee un tamaño de un grano de sal. 

Al ser implantado, el neurogranos se alimenta de forma inalámbrica mediante un delgado parche electrónico del tamaño de la huella digital, esto se adhiere en el cuero cabelludo del paciente. Asimismo, recibe y envía señales eléctricas de los sensores estimulando a las neuronas adyacentes.

Para comprobar su efectividad, se implantaron 28 nuevos BCI en la superficie de la corteza cerebral de una rata viva. Allí pudieron registrar con éxito las señales neuronales características asociadas con la actividad cerebral espontánea y lograron estimular regiones específicas de la corteza.

Neurogranos. Crédito: Jihun Lee / Universidad de Brown

Esta tecnología, publicada en Nature Electronics, podría utilizarse para crear redes de 770 neurogranos dentro del cerebro de un paciente. Esperan en el futuro implantar miles de sensores para realizar una neuroestimulación y  una monitorización neural.

“Nuestra esperanza es que, en última instancia, podamos desarrollar un sistema que proporcione nuevos conocimientos científicos sobre el cerebro y nuevas terapias que puedan ayudar a las personas afectadas por lesiones devastadoras”, dijo Arto Nurmikko, autor principal del estudio y profesor de la Universidad de Brown.