Fugas en segmento ruso de la EEI agravan tensiones entre NASA y Roscosmos
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La pérdida de presión en el módulo Zvezda plantea riesgos para la tripulación y destaca los retos de mantener la estación espacial en operación.
(CNN) - La Estación Espacial Internacional (EEI) enfrenta una de sus crisis más urgentes: una fuga de aire en el módulo ruso Zvezda, que ha alcanzado niveles críticos este año. El problema, identificado inicialmente en 2019, ha intensificado desacuerdos entre la NASA y Roscosmos sobre la gravedad del asunto y las medidas necesarias para garantizar la seguridad de la tripulación.
Tensiones por la seguridad estructural
Según Bob Cabana, presidente del Comité Asesor de la EEI, la NASA considera que las fugas representan un riesgo estructural significativo que podría resultar en un fallo catastrófico. Roscosmos, por su parte, minimiza la probabilidad de un evento de tal magnitud y afirma que las operaciones continúan siendo seguras.
En septiembre, ambas agencias discutieron la necesidad de involucrar expertos independientes para evaluar la causa y la gravedad de las fugas, pero no lograron un consenso. Mientras tanto, la tripulación ha adoptado precauciones extremas, como mantener sellado el segmento afectado, abriéndolo solo cuando es estrictamente necesario.
“Es una situación incómoda, pero refleja el mejor acuerdo entre las partes”, comentó el astronauta Michael Barratt, de la NASA.
Causas y desafíos técnicos
La fuga, atribuida a grietas microscópicas en zonas de difícil acceso, es resultado de fatiga de materiales por vibraciones constantes y posibles fallos de fabricación. Un informe de la NASA señala que el estrés mecánico y la exposición ambiental han exacerbado el desgaste del módulo Zvezda, construido hace más de dos décadas.
Ambas agencias coinciden en que, si las fugas aumentan a un nivel insostenible, el segmento podría clausurarse definitivamente. Sin embargo, no han establecido un umbral común para definir ese escenario.
Un futuro incierto para la EEI
La situación añade incertidumbre al futuro de la EEI, cuya operación conjunta está prevista hasta 2030, aunque el compromiso ruso más allá de 2028 sigue siendo incierto. La NASA, por su parte, se prepara para emergencias con medidas como incluir asientos adicionales en las naves Crew Dragon.
Con el desgaste natural de la estación y la transición hacia estaciones comerciales aún en desarrollo, la EEI enfrenta retos crecientes que ponen a prueba la cooperación internacional que ha sostenido su operación durante más de dos décadas.