Estudio revela sorprendentes diferencias de longevidad entre machos y hembras en más de mil especies de animales
Una investigación publicada en Science Advances analizó la esperanza de vida de 528 especies de mamíferos y 648 de aves, tanto en libertad como en cautiverio. Los resultados muestran que las hembras viven más que los machos entre los mamíferos, mientras que en las aves ocurre lo contrario, revelando cómo los factores genéticos, ambientales y reproductivos influyen en la supervivencia de cada especie.
Un reciente y extenso estudio internacional analizó la longevidad de 528 especies de mamíferos y 648 especies de aves en zoológicos, arrojando una perspectiva inédita sobre las diferencias de esperanza de vida entre sexos. Utilizando datos recogidos tanto en cautiverio como en poblaciones silvestres de 110 especies, los expertos identificaron patrones sorprendentes que desafían las creencias previas sobre la longevidad animal.
El equipo de científicos, procedente de Alemania, Dinamarca, Francia, Hungría y Bélgica, publicó sus hallazgos en la revista Science Advances. Entre los mamíferos, las hembras adultas vivieron, en promedio, un 12% más que los machos, según las cifras recopiladas. Sin embargo, el fenómeno se invirtió en las aves: los machos vivieron un 5% más que las hembras.
Las diferencias fueron aún más notables en animales en libertad, donde los factores ambientales, como depredadores y condiciones climáticas extremas, influyen con mayor fuerza. En cautiverio, estas presiones se reducen, y las disparidades de longevidad entre sexos se atenúan, subrayando la relevancia del entorno natural en la determinación de la esperanza de vida.
El estudio expone varias teorías para explicar este intrigante contraste. Destaca la hipótesis del sexo heterogamético, la cual sugiere que tener dos cromosomas idénticos (XX en hembras de mamíferos y ZZ en machos de aves) confiere mayor protección ante mutaciones letales, ayudando a extender la vida.
No obstante, los datos muestran excepciones inesperadas. Por ejemplo, en rapaces como halcones y gavilanes en zoológicos, las hembras superan en longevidad a los machos, aunque son más grandes y participan frecuentemente en la defensa territorial. Estos casos insinúan que cada familia animal puede haber desarrollado estrategias evolutivas diferentes.
Los investigadores también exploraron el impacto de la selección sexual y el costo reproductivo. En especies de mamíferos no monógamas, donde los machos invierten mucha energía en competir y atraer pareja, las hembras tienden a vivir más. Esta tendencia refuerza la teoría de que un alto gasto energético en la competencia reproductiva puede acortar la vida.
Sorprendentemente, el análisis de datos de zoológicos mostró que las hembras que cuidan de las crías tienden a sobrevivir más tiempo que los machos, tanto en cautiverio como en libertad. Esto contradice la idea previa de que el esfuerzo parental necesariamente reduce la longevidad y resalta la importancia evolutiva del cuidado de la descendencia.
Los expertos independientes, como Zoe Xirocostas y Gerald S. Wilkinson, han destacado la amplitud y rigor del estudio, apoyando la validez de la hipótesis del sexo heterogamético, pero señalando que los sistemas de apareamiento y el dimorfismo sexual explican gran parte de la variación observada en la expectativa de vida.
Este exhaustivo trabajo revela que la longevidad depende de una interacción compleja de factores genéticos, comportamentales y ambientales, desafiando nociones simples y motivando a investigar nuevos matices evolutivos detrás de la supervivencia animal.