Estudio revela que el estrógeno explicaría por qué las mujeres sufren más el síndrome de intestino irritable

Juan Andrés Galaz 23-12-2025

El estudio liderado por la Universidad de California en San Francisco revela que la acción del estrógeno en el intestino potencia la percepción del dolor digestivo, aportando una explicación biológica al mayor impacto del síndrome de intestino irritable en mujeres y posibles nuevas líneas terapéuticas.


Un nuevo estudio científico aporta evidencia sobre por qué las mujeres presentan una mayor prevalencia del síndrome de intestino irritable, una enfermedad crónica caracterizada por dolor abdominal, hinchazón y molestias digestivas persistentes. La investigación apunta al estrógeno como un factor clave en el aumento de la sensibilidad intestinal femenina.


El trabajo fue liderado por un equipo de la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos, y publicado en la revista científica Science. A partir de experimentos en ratones, los investigadores comprobaron que el estrógeno activa vías biológicas hasta ahora desconocidas en el colon, capaces de intensificar la percepción del dolor y hacer que el intestino femenino sea más sensible a determinados alimentos y a sus productos de degradación.


Durante el estudio, los científicos administraron estrógeno a ratones machos para simular los niveles hormonales presentes en las hembras. Como resultado, los animales desarrollaron una sensibilidad al dolor intestinal comparable a la observada en las hembras, reforzando la hipótesis del rol central de esta hormona.


La investigación fue dirigida por Holly Ingraham, Archana Venkataraman y David Julius, este último ganador del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2021 por sus descubrimientos relacionados con los mecanismos del dolor. “Sabíamos que el intestino cuenta con un sistema altamente sofisticado para detectar el dolor, pero este estudio muestra cómo las hormonas pueden amplificar esa sensibilidad mediante una conexión celular potente y hasta ahora poco comprendida”, explicó Julius.


Si bien investigaciones previas ya habían sugerido que el estrógeno estaba vinculado a las mayores tasas del síndrome en mujeres, no se conocía el mecanismo exacto. Para esclarecerlo, el equipo científico se propuso identificar con precisión dónde actúa esta hormona en el intestino.


El primer paso fue mapear los receptores de estrógeno a lo largo del intestino femenino. Contrario a lo esperado, estos no se concentraban en las células enterocromafines —conocidas por transmitir señales de dolor hacia la médula espinal—, sino en la parte inferior del colon y en otro tipo celular denominado células L.


A partir de ahí, los investigadores reconstruyeron una compleja reacción en cadena. Cuando el estrógeno se une a las células L, estas liberan una hormona llamada PYY (péptido YY), que a su vez estimula a las células enterocromafines cercanas para que liberen serotonina, un neurotransmisor que activa las fibras nerviosas responsables del dolor intestinal.


En ratones hembras, la extirpación de los ovarios o el bloqueo del estrógeno, la serotonina o el PYY redujo de manera significativa el dolor intestinal intenso, confirmando la relevancia de esta vía biológica.


El estudio también detectó que el estrógeno incrementa los niveles de otra molécula, denominada Olfr78, lo que podría ayudar a explicar por qué algunas personas con síndrome de intestino irritable experimentan alivio con dietas bajas en Fodmap, que reducen ciertos carbohidratos fermentables.


Según los científicos, al disminuir el consumo de Fodmap se evitaría la activación de Olfr78 y, en consecuencia, la producción excesiva de PYY, la sustancia que amplifica la señal de dolor.


Los autores del estudio sostienen que estas vías recién identificadas podrían convertirse en nuevos objetivos farmacológicos para el tratamiento del síndrome de intestino irritable. Además, plantean la necesidad de investigar el rol de otras hormonas, como la progesterona, y de analizar cómo factores como el embarazo, la lactancia y los ciclos menstruales influyen en la sensibilidad y el funcionamiento del intestino.