Estudio advierte que la inteligencia artificial se ha vuelto clave en la escritura académica, pero plantea desafíos éticos

Juan Andrés Galaz 19-12-2025

Una revisión sistemática internacional identifica seis áreas clave donde herramientas como ChatGPT están revolucionando la investigación y la redacción científica, aunque subraya la necesidad de un uso transparente y responsable.


La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta central para la escritura académica y la investigación científica, con un impacto que va desde la generación de ideas hasta el proceso de publicación. Así lo concluye un estudio científico publicado en 2024 en la revista Computer Methods and Programs in Biomedicine Update, que analiza de forma sistemática como estas tecnologías están modificando el trabajo de investigadores y académicos a nivel global IA ACADEMIC


La investigación, desarrollada por Mohamed Khalifa y Mona Albadawy, revisó literatura científica indexada en bases como PubMed, Embase y Google Scholar, identificando 24 estudios clave publicados desde 2019. A partir de ese análisis, los autores establecieron seis grandes dominios en los que la IA está influyendo de manera directa en la producción académica.


Entre los principales hallazgos, el estudio señala que la IA facilita la generación de ideas y el diseño de investigaciones, al detectar vacíos en la literatura científica y proponer hipótesis basadas en grandes volúmenes de datos. Asimismo, destaca su aporte en el desarrollo y estructuración de contenidos, permitiendo mejorar la redacción, coherencia y organización de artículos científicos, especialmente en investigadores que no tienen el inglés como lengua materna.


Otro ámbito relevante es el apoyo en la revisión y síntesis de literatura, donde la IA puede analizar cientos de artículos en poco tiempo, generar resúmenes comparativos y detectar tendencias emergentes. A esto se suma su rol en la gestión y análisis de datos, con capacidades para interpretar información compleja y producir visualizaciones que facilitan la comprensión de resultados.


El estudio también subraya el creciente uso de estas herramientas en la edición, revisión y procesos editoriales, incluyendo corrección gramatical, redacción de resúmenes y apoyo en la respuesta a revisores. Finalmente, identifica un sexto dominio vinculado a la comunicación científica, la divulgación y el cumplimiento ético, donde la IA puede adaptar contenidos a distintos públicos y colaborar en la detección de plagio.


No obstante, los autores advierten sobre riesgos significativos, como la posibilidad de generar textos científicamente plausibles pero incorrectos, referencias falsas o contenidos que vulneren la integridad académica. Por ello, el trabajo enfatiza que la IA debe ser entendida como una herramienta de apoyo, y no como un reemplazo del criterio humano.