El estrés altera la forma en que tomamos decisiones: estudio advierte que bajo presión predomina la intuición sobre el razonamiento
Una investigación liderada por el académico Rongjun Yu, de la National University of Singapore, advierte que el estrés reduce el razonamiento deliberado y favorece decisiones más intuitivas e impulsivas, especialmente en contextos de alta presión.
Un estudio científico publicado en la revista especializada Neurobiology of Stress advierte que el estrés puede modificar de manera significativa la forma en que las personas toman decisiones, favoreciendo respuestas intuitivas, automáticas y menos reflexivas frente a situaciones complejas o de riesgo.
La investigación fue desarrollada por Rongjun Yu, académico e investigador de la National University of Singapore, y se basa en una revisión exhaustiva de estudios experimentales y neurocientíficos sobre la relación entre estrés y toma de decisiones en humanos.
Según el trabajo, cuando una persona se enfrenta a situaciones de estrés, ya sea físico, emocional o social, se produce una alteración en el equilibrio entre dos sistemas cognitivos: uno asociado al razonamiento deliberado y otro vinculado a respuestas rápidas e intuitivas. Bajo presión, el cerebro tiende a privilegiar este segundo sistema, lo que puede derivar en decisiones más impulsivas o sesgadas.
El autor propone el denominado modelo SIDI (Stress-Induced Deliberation-to-Intuition), que plantea que el estrés reduce el control cognitivo ejercido por áreas del cerebro como la corteza prefrontal, mientras aumenta la influencia de regiones más antiguas vinculadas a la emoción y la respuesta automática. Este cambio, sostiene el estudio, explicaría por qué las personas estresadas pueden asumir mayores riesgos, cometer errores de juicio o tomar decisiones precipitadas.
La revisión advierte que estos efectos no son uniformes y pueden variar según factores como el tipo de estrés, su duración, el contexto, el género y las características individuales. Asimismo, el trabajo subraya que muchas investigaciones previas presentan resultados parciales o inconsistentes, lo que refuerza la necesidad de modelos teóricos más integradores y evidencia empírica robusta.
En sus conclusiones, Yu señala que comprender cómo el estrés influye en la toma de decisiones resulta especialmente relevante para personas que operan bajo alta presión, como personal de emergencia, militares, pilotos o profesionales de la salud, y llama a profundizar la investigación científica antes de extrapolar conclusiones a políticas públicas o entornos laborales exigentes.
El estudio se suma al creciente debate científico sobre los efectos del estrés en la conducta humana, enfatizando que las decisiones tomadas bajo presión no siempre responden a un análisis racional, sino a mecanismos automáticos del cerebro activados en contextos de amenaza o sobrecarga.