El entrenamiento en ayunas: La ciencia desmonta el mito sobre la pérdida de grasa

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José Ferrada 01-10-2025

Estudios científicos demuestran que, a pesar de la creencia popular, ejercitarse sin desayunar no genera una mayor pérdida de grasa corporal a largo plazo en comparación con hacerlo tras comer.


La práctica de entrenar en ayunas por la mañana, promocionada en redes sociales como el método supremo para quemar grasa, carece del respaldo científico que sus defensores proclaman. Una revisión sistemática de 2017 no encontró diferencias en la pérdida de grasa corporal a largo plazo entre quienes realizan ejercicio habiendo comido y quienes no.


La creencia en su efectividad surgió porque el ejercicio aeróbico en ayunas incrementa la quema de grasa como combustible en el momento preciso del entrenamiento. Sin embargo, el cuerpo parece encontrar maneras de compensar este efecto a lo largo del día, lo que explica la discrepancia entre los resultados inmediatos y los efectos a largo plazo.


El veredicto sobre el rendimiento y la masa muscular


Para el rendimiento deportivo, la evidencia es clara: comer antes del ejercicio mejora el desempeño en sesiones largas, razón por la cual es raro encontrar atletas de élite que practiquen el ayuno. En cuanto al entrenamiento de fuerza, los estudios disponibles, aunque limitados, no mostraron diferencias en la ganancia de masa muscular o fuerza entre ambos métodos.


Un potencial inconveniente del ayuno es que puede provocar un hambre intensa posterior, llevando a elecciones alimenticias menos saludables. Algunas personas también experimentan dolores de cabeza o náuseas. No hay un claro ganador en este debate, por lo que la decisión final debe basarse en la preferencia personal y la tolerancia individual. Lo crucial, subrayan los expertos, es mantener la constancia en la actividad física, independientemente del horario de las comidas.


Basado en información de Mandy Hagstrom, Profesora Titular de Fisiología del Ejercicio en UNSW Sídney, para The Conversation.