El Cañón de Caprera: tiburones, tortugas y delfines bajo amenaza en el Mediterráneo por actividad humana
La zona, ubicada frente a la costa de Cerdeña, Italia, fue reconocida como Hope Spot por Mission Blue en 2024 y enfrenta serios impactos de pesca industrial, contaminación y tráfico marítimo, pese a la reaparición de especies como la foca monje.
El Cañón de Caprera, situado entre 20 y 40 kilómetros de la costa de Cerdeña, se ha consolidado como uno de los ecosistemas submarinos más desconocidos y biodiversos del Mediterráneo. En 2024, la organización Mission Blue lo declaró Hope Spot, destacando su relevancia para la ciencia y la conservación marina.
Sin embargo, la vida en sus profundidades, que alcanzan mil metros bajo el nivel del mar, enfrenta múltiples amenazas. Corales de bambú asfixiados por redes y cangrejos atrapados en plásticos evidencian los impactos de la actividad humana.
Según One Ocean Foundation, la pesca industrial, el tráfico marítimo y la contaminación química son los principales peligros.
Una reciente misión liderada por la bióloga marina Ginevra Boldrocchi utilizó un vehículo remoto (ROV) capaz de explorar desde 130 hasta 1.050 metros. Durante estas inmersiones se identificaron esponjas raras, peces únicos y corales dañados por desechos humanos, reforzando la necesidad de protección inmediata.
El cañón cumple funciones clave en el equilibrio del océano: almacena carbono, recicla nutrientes y ofrece refugio a especies amenazadas como tiburones, tortugas, ballenas y delfines. Entre los hallazgos más esperanzadores figura la reaparición de la foca monje mediterránea, especie en serio peligro de extinción.
El equipo de Boldrocchi también recolectó muestras de ADN ambiental y zooplancton para evaluar contaminación, detectando residuos de mercurio, cadmio, arsénico, hierro, zinc y pesticidas como el DDT, prohibido desde los años 70, pero aún presente, con efectos negativos en la reproducción de la fauna local.
Además, la instalación de hidrófonos permitió registrar sonidos de la fauna marina y la contaminación acústica, confirmando que el alto tráfico marítimo genera estrés en cetáceos y otros animales.
Francesco Enrichetti, de la Universidad de Génova, señala que poblaciones de gorgonias, corales esenciales para la biodiversidad, han sido devastadas por líneas de pesca.
El estudio documenta tanto los daños provocados por la actividad humana como signos de recuperación parcial, como la frecuente presencia de la foca monje. La iniciativa de One Ocean Foundation busca consolidar la protección legal del cañón mediante la creación de un Área Marina Protegida (AMP) y la restricción de pesquerías (FRA) antes de 2026.