Desde discursos de Hitler hasta propaganda yihadista: cómo la inteligencia artificial está siendo usada por grupos extremistas
Expertos advierten que movimientos neonazis y organizaciones yihadistas están utilizando herramientas de inteligencia artificial para clonar voces, traducir discursos y transformar propaganda escrita en contenidos audiovisuales, ampliando su alcance global y desafiando los actuales mecanismos de control en plataformas digitales.
El uso de herramientas de inteligencia artificial está abriendo un nuevo frente en la lucha contra el extremismo digital. Lejos de limitarse a aplicaciones creativas o comerciales, estas tecnologías están siendo adoptadas por grupos extremistas y organizaciones terroristas para amplificar sus mensajes, superar barreras idiomáticas y recrear voces de figuras históricas con un nivel de realismo sin precedentes, según advierten especialistas en seguridad.
“La adopción de traducción habilitada por inteligencia artificial por parte de terroristas y extremistas marca una evolución significativa en las estrategias de propaganda digital”, explicó Lucas Webber, analista senior de Tech Against Terrorism y académico del Soufan Center. A su juicio, la principal diferencia con etapas anteriores radica en la capacidad de estas herramientas para mantener tono, emoción y carga ideológica, incluso al traducir contenidos a múltiples idiomas.
Investigaciones recientes muestran que, en el entorno neonazi, la clonación de voz se ha convertido en una práctica cada vez más habitual. Versiones generadas por inteligencia artificial de discursos de Adolf Hitler, traducidas al inglés, han circulado masivamente en plataformas sociales, alcanzando millones de visualizaciones, de acuerdo con análisis del Global Network on Extremism and Technology (GNet).
El mismo informe indica que creadores de contenido extremista han recurrido a servicios de clonación de voz, como ElevenLabs, utilizando grabaciones históricas del Tercer Reich para producir material adaptado a audiencias actuales. Esta estrategia no solo revive discursos del pasado, sino que los recontextualiza para nuevas generaciones.
El fenómeno también se extiende a contenidos más contemporáneos. Grupos neonazis de carácter aceleracionista han empleado inteligencia artificial para revitalizar textos clave de su ideología. Uno de los casos más citados es la conversión en audiolibro de Siege, obra del extremista estadounidense James Mason, considerada lectura obligatoria por organizaciones que promueven la violencia política.
“El creador del audiolibro ya había difundido contenidos generados con inteligencia artificial, pero Siege tiene un historial especialmente grave”, advirtió Joshua Fisher-Birch, analista del Counter Extremism Project, quien recordó su influencia en grupos que han protagonizado actos violentos y enfrentado procesos judiciales por terrorismo.
En paralelo, expertos detectan un uso creciente de estas tecnologías en el ámbito yihadista. Según Webber, medios vinculados al Estado Islámico están utilizando sistemas de texto a voz para transformar documentos ideológicos en piezas audiovisuales, facilitando su circulación en entornos cifrados y haciéndolos más atractivos para potenciales reclutas.
La inteligencia artificial también ha permitido ampliar el alcance lingüístico de este material. En el pasado, figuras como Anwar al-Awlaki, clérigo estadounidense vinculado a Al Qaeda, debían grabar personalmente mensajes en inglés para llegar a audiencias occidentales. Hoy, ese mismo impacto puede lograrse mediante voces sintéticas y traducciones automatizadas.
Plataformas como Rocket.Chat, utilizadas por el Estado Islámico para comunicarse con simpatizantes, ya alojan videos con diseño profesional y subtítulos en idiomas complejos. Usuarios de estos canales han reconocido que, sin la asistencia de la inteligencia artificial, producir este tipo de contenido sería extremadamente difícil.
De acuerdo con especialistas en contraterrorismo, el uso de aplicaciones gratuitas de IA —incluidos chatbots— se está extendiendo entre grupos extremistas de distintas ideologías, tanto para la creación de contenidos como para tareas de planificación y análisis. Para las autoridades, este escenario confirma un patrón persistente: la rápida adaptación de estos movimientos a nuevas tecnologías, lo que obliga a actualizar constantemente las estrategias de monitoreo y prevención frente a un entorno digital cada vez más sofisticado.