Descubren un enigmático vínculo entre bacterias bucales y el Alzheimer

Juan Andrés Galaz 29-09-2025

La presencia de la bacteria Porphyromonas gingivalis, asociada a la periodontitis crónica, en cerebros de pacientes con Alzheimer sugiere que las infecciones orales podrían desempeñar un papel importante en el desarrollo de la enfermedad, abriendo nuevas vías para la prevención y el tratamiento.


El Alzheimer, una de las enfermedades neurodegenerativas más temidas, ha sido vinculado tradicionalmente al envejecimiento del cerebro. Nuevos estudios científicos han revelado pistas inquietantes, sugiriendo que las infecciones orales podrían desempeñar un papel decisivo en su desarrollo.

En 2019, una investigación publicada por científicos de la Universidad de Louisville y la startup Cortexyme reveló la presencia de la bacteria Porphyromonas gingivalis, causante de la periodontitis crónica, en cerebros de personas fallecidas con Alzheimer. El hallazgo fue documentado por Jan Potempa y su equipo, convirtiéndose en una de las pruebas más sólidas hasta la fecha.

La aparición de P. gingivalis en los tejidos cerebrales no solo se observó en pacientes diagnosticados, sino también en individuos que nunca presentaron signos de demencia, lo que sugiere un papel protagónico en las primeras etapas de la enfermedad. Esta revelación podría reinterpretar el origen del Alzheimer.

A través de experimentos con ratones, los investigadores comprobaron cómo la infección bucal con P. gingivalis podía invadir el cerebro y aumentar la producción de beta-amiloide (Aβ), una proteína asociada al Alzheimer. Además, identificaron la presencia de enzimas tóxicas llamadas gingipainas, que dañan neuronas y están relacionadas con las proteínas tau y ubiquitina, marcadores clave de la patología.

Este descubrimiento es particularmente relevante porque rompe con la idea tradicional de que el deterioro cognitivo conduce a descuidar la higiene bucal, dejando abierta la posibilidad de que la infección oral sea el detonante. Según los autores, la evidencia apoya una implicación causal más que una simple consecuencia.

En el estudio también se demostró que un compuesto experimental, COR388, logró reducir la carga bacteriana y la inflamación cerebral en ratones infectados, así como la producción de proteínas asociadas al Alzheimer. Aunque estos resultados preliminares solo se han observado en animales, abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas.

David Reynolds, director científico de Alzheimer's Research, comentó que es fundamental explorar rutas innovadoras como la dirigida a las proteínas bacterianas, ya que en más de 15 años no se han desarrollado tratamientos efectivos para la demencia. La comunidad científica ve con optimismo cauteloso estos hallazgos, esperando más investigaciones clínicas.

Estos avances, publicados en Science Advances, podrían redefinir la prevención y el tratamiento del Alzheimer, enfocándose también en la salud oral. Si el vínculo se confirma, mantener una buena higiene bucodental podría convertirse en un factor crítico para reducir el riesgo de esta enfermedad devastadora.