Descubren un enigmático resplandor visible que desaparece al morir

Juan Andrés Galaz 29-09-2025

Un experimento con ratones reveló que los organismos vivos emiten muchas más señales lumínicas ultradebiles que los cuerpos tras la muerte, un hallazgo que refuerza la hipótesis de un “brillo vital” en los seres vivos.


Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Calgary y el Consejo Nacional de Investigación de Canadá revela una asombrosa verdad: tanto animales como plantas emiten un resplandor visible que desaparece tras la muerte. Este fenómeno podría cambiar nuestra comprensión sobre los procesos vitales e incorporar nuevas formas de diagnóstico médico no invasivo.

El experimento, liderado por el físico Vahid Salari, consistió en analizar emisiones ultra débiles de fotones (UPE) en ratones vivos y sus equivalentes tras la muerte, así como en hojas de plantas sometidas a lesiones físicas y químicas. Se utilizaron cámaras sensibles capaces de captar incluso los fotones más débiles dentro del rango visible.

Los resultados sorprendieron al equipo: los ratones vivos emitían una cantidad considerablemente mayor de fotones en comparación con los mismos cuerpos tras su fallecimiento. La diferencia era tan marcada que los investigadores pudieron confirmar la presencia de este misterioso brillo vital.

En las plantas, la emisión luminosa también era evidente, especialmente en las zonas dañadas. Durante 16 horas de observación, las regiones lesionadas de las hojas presentaron un brillo significativamente superior al de las partes sanas. Este resultado sugiere el papel clave de las especies reactivas del oxígeno (ROS) en estas emisiones ópticas.

La fuente de esta radiación sería la transformación molecular dentro de las células, que al experimentar estrés —como calor, toxinas o falta de nutrientes— liberan energía en forma de fotones. A nivel práctico, este hallazgo podría revolucionar la monitorización del estado de salud, permitiendo detectar daños en tejidos o estrés de cultivos mediante técnicas ópticas.

A pesar de que el concepto de biophotón es debatido, este experimento proporciona evidencia física directa, diferenciándose de teorías paranormales sobre auras. Las emisiones, aunque débiles, son medibles y guardan relación directa con el estado vital y la integridad celular de los organismos.

La metodología aplicada demostró rigurosidad, minimizando variables como la temperatura del cuerpo tras la muerte para asegurar que el calor no influyera en los resultados. Según los investigadores, este avance allana el camino hacia nuevas formas de diagnóstico médico y monitoreo agrícola en tiempo real.

Publicada en The Journal of Physical Chemistry Letters, la investigación no solo reaviva el debate científico sobre la luz biológica, sino que invita a soñar con futuras aplicaciones que podrían cambiar la manera en que detectamos enfermedades o evaluamos la vitalidad de los seres vivos.