Descubren nuevo uso en IA para analizar señales enigmáticas del dolor crónico en pacientes de fibromialgia
Un estudio pionero de la UOC y el Hospital Vall d’Hebron demuestra que la inteligencia artificial puede analizar relatos de pacientes con fibromialgia con precisión similar a la de expertos clínicos, ofreciendo un nuevo enfoque para personalizar diagnósticos y tratamientos del dolor crónico.
El dolor crónico afecta a más del 20% de la población mundial, constituyendo un desafío sanitario de gran magnitud. Investigadores del centro UOC-Tech y del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, liderados por Rubén Nieto, han demostrado que la inteligencia artificial (IA) puede convertirse en una herramienta clave para comprender la experiencia individual de este padecimiento y mejorar diagnósticos y tratamientos.
El estudio se centró en pacientes con fibromialgia, utilizando modelos de lenguaje avanzados como GPT-4 para analizar relatos personales. Los resultados mostraron que la IA podía evaluar la severidad y la discapacidad causada por el dolor con una precisión comparable a la de los expertos clínicos.
En pruebas con 43 narraciones, las diferencias promedio entre la IA y los profesionales fueron de solo 1,2 y 1,4 puntos en una escala de 0 a 10. Además, las puntuaciones de GPT-4 se correlacionaron significativamente con cuestionarios clínicos como el Fibromyalgia Impact Questionnaire y la escala de ansiedad y depresión HADS.
Tradicionalmente, la evaluación del dolor crónico se basa en cuestionarios estandarizados, que no siempre capturan la complejidad emocional y contextual de cada paciente. Los relatos personales permiten reflejar la evolución del dolor en distintos ámbitos de la vida, pero su análisis requiere tiempo y especialización, recursos escasos en la atención clínica actual.
La IA funciona como asistente clínico, facilitando la interpretación de las narrativas y permitiendo a los profesionales identificar señales psicosociales, como ansiedad o depresión, asociadas al dolor crónico. También ofrece explicaciones sobre sus evaluaciones, lo que ayuda a los médicos a contrastarlas con su criterio profesional.
Los investigadores subrayan que la IA no sustituye al profesional sanitario, sino que agiliza y complementa su trabajo, y podría ser clave para seguir la evolución de los síntomas y estrategias de afrontamiento a lo largo del tiempo, promoviendo una atención más personalizada.
Entre las limitaciones detectadas, se encuentra la tendencia de la IA a sobreestimar la severidad del dolor y a evitar puntuaciones extremas, lo que puede generar sesgos. Por ello, se enfatiza que su uso debe mantenerse siempre bajo supervisión médica.
El equipo AID4So trabaja para expandir este enfoque a otros tipos de dolor crónico y desarrollar plataformas multilingües y accesibles, con el objetivo de optimizar el tiempo de consulta y ofrecer tratamientos más adaptados. Esta innovación se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y las misiones de salud digital de la UOC, apuntando a una atención más empática, ética y eficiente.