Descubren el “dragón espada”, un reptil marino jurásico de 193 millones de años hallado en Inglaterra

Juan Andrés Galaz 14-10-2025

El fósil fue encontrado en la costa de Dorset, al sur de Inglaterra, por el coleccionista Chris Moore en 2001, aunque su estudio científico se concretó recién dos décadas después.


Un grupo de investigadores de la Universidad de Manchester anunció el descubrimiento de una nueva especie de ictiosaurio, un reptil marino del Jurásico bautizado como Xiphodracon goldencapensis, cuyo hallazgo aporta información clave sobre la evolución y diversidad de estas criaturas prehistóricas.


El fósil fue encontrado en la costa de Dorset, al sur de Inglaterra, por el coleccionista Chris Moore en 2001, aunque su estudio científico se concretó recién dos décadas después. Con una antigüedad estimada de entre 193 y 184 millones de años, este ejemplar es el primer género nuevo identificado en la región en más de un siglo.


El animal medía cerca de tres metros de longitud, similar a un delfín moderno, y se caracterizaba por su hocico afilado en forma de espada, una morfología sin precedentes entre los ictiosaurios conocidos.


Según el equipo liderado por el paleontólogo Dean Lomax, el reptil se alimentaba de peces y calamares, y en el fósil se encontraron rastros de su última comida.


El estudio, publicado en la revista científica Papers in Palaeontology, revela que el esqueleto —casi completo y con un cráneo de grandes ojos— presenta huesos lagrimales con estructuras puntiagudas nunca antes vistas, lo que refuerza su singularidad evolutiva. Estas características, junto con su contexto geológico, lo convierten en una pieza clave para comprender la transición entre faunas marinas del Jurásico temprano.


El ejemplar, actualmente bajo custodia del Museo Real de Ontario (Canadá), permaneció sin analizar durante años hasta que nuevos métodos de estudio permitieron identificar su relevancia científica.


Los investigadores señalan que los ictiosaurios del periodo Pliensbachiano son particularmente escasos, lo que otorga al “dragón espada” un valor excepcional para reconstruir la evolución de los reptiles marinos.


Además, los restos presentan marcas de mordeduras en el cráneo, posiblemente causadas por otro ictiosaurio de mayor tamaño, lo que sugiere que el animal habría muerto a causa de un ataque depredador.