Confirman que el “mini T. rex” no era una cría: Nanotyrannus fue un dinosaurio distinto

Juan Andrés Galaz 18-12-2025

Una investigación publicada en Science concluye que el fósil que reavivó el debate paleontológico durante décadas corresponde a un dinosaurio adulto y no a un Tyrannosaurus rex juvenil, consolidando al Nanotyrannus lancensis como una especie válida.


Un segundo equipo independiente de paleontólogos llegó a la misma conclusión que un estudio histórico publicado en octubre: el Nanotyrannus no era un T. rex adolescente, sino una especie distinta. El nuevo trabajo, difundido este jueves en la revista Science, se basa en el análisis microscópico de un pequeño hueso de la garganta perteneciente al mismo espécimen que ha protagonizado uno de los debates más prolongados de la paleontología moderna.


La investigación se centró en el ceratobranquial, una parte del hioides que cambia con la edad. Al comparar su estructura con huesos equivalentes de avestruces, caimanes, así como de Tyrannosaurus rex y Allosaurus, los científicos pudieron estimar el grado de madurez del animal. Los resultados indican que el fósil corresponde a un individuo adulto, descartando la hipótesis de que se tratara de un ejemplar juvenil.


“El consenso previo apuntaba a que el cráneo pertenecía a un T. rex joven”, explicó Caitlin Colleary, paleontóloga del Museo de Historia Natural de Cleveland y autora del estudio. “Inicié esta investigación pensando que aportaríamos más evidencia a esa idea, pero los resultados fueron completamente distintos”.


El cráneo fue hallado en 1942 en la Formación Hell Creek, en el estado de Montana, y originalmente fue clasificado como Gorgosaurus lancensis. Con el paso de los años, surgieron dudas sobre su verdadera identidad. Mientras algunos especialistas sostenían que se trataba de un T. rex juvenil, un influyente estudio de 1988 propuso que correspondía a un tiranosaurio de pequeño tamaño, bautizado como Nanotyrannus lancensis.


Durante cerca de 40 años, la validez del Nanotyrannus fue motivo de controversia. Sin embargo, la publicación de dos estudios en 2025 ha cambiado el escenario. “Este trabajo confirma de manera sólida la validez del Nanotyrannus”, afirmó James Napoli, paleontólogo de la Universidad de Stony Brook, coautor del estudio publicado en octubre en Nature. “Demuestra que el espécimen estaba cerca de la madurez esquelética al morir y no puede ser un T. rex juvenil”.


Los científicos estiman que un T. rex adulto era aproximadamente tres veces más largo y hasta diez veces más pesado que el Nanotyrannus. Además, los datos sugieren que este depredador del Cretácico Superior habitaba bosques y llanuras aluviales, compartiendo territorio —y posiblemente compitiendo por alimento— con crías de T. rex.


El estudio también abre una nueva línea de investigación sobre el uso de huesos de la garganta para determinar el crecimiento en dinosaurios. Aunque algunos expertos, como Jared Voris de la Universidad de Calgary, llaman a la cautela y señalan que los anillos observados podrían interpretarse de otra forma, coinciden en que futuros análisis permitirán poner a prueba estas conclusiones.


Para Colleary, la coincidencia entre ambos estudios marca un punto de inflexión. “Que dos investigaciones independientes lleguen a resultados similares en tan poco tiempo es una señal clara”, afirmó. “Es, en muchos sentidos, un doble golpe científico que fortalece el caso del Nanotyrannus”.