Claves para almacenar agua potable de forma correcta
Consejos sobre almacenamiento, manipulación y tratamiento del agua para prevenir enfermedades.
Ante situaciones de emergencia, como cortes prolongados de agua potable, es común que las personas reaccionen almacenando agua para su consumo. Sin embargo, no todas las formas de almacenamiento garantizan que esta sea segura, y una mala decisión puede implicar riesgos para la salud. Por ello, es clave distinguir entre prácticas adecuadas y aquellas que podrían provocar contaminación.
Natalia Sánchez, académica especialista en inocuidad alimentaria de la Universidad Andrés Bello (UNAB), señala que el agua envasada comercialmente es una opción segura: “El agua comercial en bidones sellados no requiere ningún tratamiento adicional; se mantiene potable hasta su fecha de vencimiento y puede consumirse directamente”.
En contraste, almacenar agua en botellas, bidones u ollas puede implicar riesgos, especialmente si los recipientes son de origen desconocido o han sido utilizados previamente para contener productos de limpieza u otros químicos. En estos casos, la experta advierte que dichos recipientes no deben usarse para almacenar agua de consumo.
Asimismo, la académica recomienda que, si se utilizan recipientes adecuados, estos deben enjuagarse varias veces con agua potable, llenarse completamente y mantenerse alejados de la luz directa del sol. Siguiendo estas medidas, el agua puede conservarse en buen estado entre tres a cinco días.
Respecto al agua proveniente de pozos o redes públicas, se aconseja hervirla a 100 °C durante varios minutos antes de consumirla, priorizando este método por sobre el uso de productos químicos. “La prioridad siempre debe ser hervir el agua; si esto no es posible, la desinfección con cloro se convierte en la alternativa indispensable”, afirma Sánchez.
En este último caso, es fundamental aplicar las dosis correctas: para el agua de red, que ya contiene cloro, basta con añadir una a dos gotas por litro; mientras que para el agua de pozo se recomienda aproximadamente una cucharadita de té por litro.
En definitiva, adoptar medidas adecuadas para almacenar y tratar el agua en contextos de emergencia no solo asegura su disponibilidad, sino que también protege la salud de las personas, evitando enfermedades asociadas a su consumo en condiciones inseguras.