Científicos logran replicar el revestimiento del útero humano y observar la implantación de embriones en laboratorio
El avance permitiría comprender mejor las etapas iniciales del embarazo, las causas de abortos espontáneos y mejorar las tasas de éxito de la fertilización in vitro.
Un equipo internacional de científicos consiguió replicar en laboratorio el revestimiento del útero humano y logró implantar con éxito embriones en etapa temprana, un hito que abre nuevas posibilidades para estudiar uno de los procesos más desconocidos y críticos del embarazo: la implantación embrionaria.
La investigación permitió observar, por primera vez de manera controlada, la interacción química que se produce cuando el embrión se adhiere y se incrusta en la pared uterina, una fase clave que ocurre aproximadamente una semana después de la fecundación. Los resultados podrían aportar información decisiva sobre por qué una parte significativa de los embarazos no prospera en sus primeras semanas.
Durante los experimentos, embriones humanos donados tras tratamientos de fertilización in vitro (FIV) fueron implantados en el tejido uterino artificial y comenzaron a producir gonadotropina coriónica humana (hCG), la hormona que confirma el embarazo en los test diagnósticos. Este comportamiento replicó de forma precisa lo que ocurre en un embarazo natural.
El estudio fue liderado por el doctor Peter Rugg-Gunn, investigador del Instituto Babraham de Cambridge, quien destacó que hasta ahora el conocimiento sobre esta etapa se basaba principalmente en imágenes aisladas y estudios antiguos. “Poder observar directamente este proceso nos entrega una ventana inédita para entender cómo se inicia un embarazo y qué factores pueden hacerlo fracasar”, explicó.
Para crear el modelo, los científicos utilizaron tejido uterino donado por mujeres sanas, a partir del cual aislaron células estromales y células epiteliales. Estas fueron organizadas en una estructura tridimensional mediante un hidrogel biodegradable, recreando de manera funcional el entorno del útero humano.
El desarrollo permitió seguir la evolución de los embriones hasta 14 días después de la fecundación, el límite legal para la investigación científica. Durante ese período, los embriones comenzaron a diferenciar células especializadas y a activar procesos fundamentales para la formación de la placenta.
Además, el equipo analizó las señales moleculares que se intercambian entre el embrión y el tejido uterino durante la implantación, identificando mecanismos esenciales para el éxito del embarazo. En pruebas adicionales, los investigadores bloquearon deliberadamente algunas de estas señales, lo que provocó alteraciones graves en el desarrollo placentario.
Los científicos planean utilizar este modelo para estudiar por qué cerca del 50% de los embriones no logra implantarse y cómo podrían mejorarse las tasas de éxito de la FIV, un desafío persistente en la medicina reproductiva. Investigaciones paralelas, desarrolladas en China, ya han comenzado a usar técnicas similares para identificar fármacos que podrían beneficiar a pacientes con fallas recurrentes de implantación.
Expertos en medicina reproductiva coinciden en que este avance representa un paso clave. Comprender las primeras etapas del embarazo no solo podría reducir la tasa de abortos espontáneos, sino también prevenir complicaciones graves que se originan en los primeros días tras la implantación embrionaria.