Científicos identifican dos perfiles biológicos distintos en el autismo según edad de diagnóstico
Un estudio internacional con más de 45.000 personas revela que el autismo diagnosticado en la primera infancia presenta características genéticas y evolutivas diferentes al detectado en etapas posteriores.
Una investigación publicada en Nature demostró que el autismo diagnosticado en la primera infancia presenta diferencias biológicas significativas con el detectado en edades más avanzadas. El estudio, basado en datos genéticos de más de 45.000 personas autistas de Europa y Estados Unidos, reveló que "el término 'autismo' probablemente describe múltiples condiciones", según explicó el autor principal, Dr. Varun Warrier de la Universidad de Cambridge.
Los análisis mostraron que quienes recibieron su diagnóstico antes de los seis años presentaban un perfil genético distinto al de aquellos diagnosticados después de los diez años, con solo una modesta superposición entre ambos grupos. Los niños con diagnóstico temprano mostraron mayor probabilidad de dificultades en hitos del desarrollo como caminar tarde o interpretar gestos, pero sus desafíos sociales tendieron a mantenerse estables con el tiempo.
Diferencias genéticas y evolutivas
El estudio descubrió que el perfil genético promedio del autismo diagnosticado más tarde está más cerca del TDAH y condiciones como depresión y TEPT que del autismo diagnosticado en la primera infancia. Quienes recibieron su diagnóstico después de los diez años experimentaron un aumento progresivo de dificultades sociales durante la adolescencia, y para el final de esta etapa presentaban desafíos más severos que los diagnosticados tempranamente.
La profesora Uta Frith, profesora emérita de desarrollo cognitivo en el University College de Londres, comentó a The Guardian que estos hallazgos confirman que "'autismo' se ha convertido en un cajón de sastre de diferentes condiciones". Sin embargo, los investigadores aclararon que no proponen crear dos categorías diagnósticas rígidas, ya que se trata de un gradiente donde muchos casos se sitúan en posiciones intermedias.
La investigación llega en un contexto de aumento del 800% en diagnósticos de autismo en el Reino Unido entre 1998 y 2018, atribuido principalmente a la ampliación de criterios diagnósticos y mayor reconocimiento de la condición. Estos hallazgos podrían permitir enfoques más personalizados para entender y apoyar a las personas en el espectro autista según sus características específicas.