Científicos de la Universidad de Chile logran aumentar un potente antioxidante en tomates sin afectar su desarrollo
Según explican los investigadores, esta intervención logró modificar rutas metabólicas centrales del fruto sin generar efectos adversos en el desarrollo vegetativo de la planta, un aspecto fundamental para futuras aplicaciones agrícolas.
Un equipo de investigadores del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile consiguió incrementar de forma significativa el contenido de ácido lipoico, un potente antioxidante clave para el metabolismo celular, en el fruto del tomate, sin provocar alteraciones en el crecimiento ni en el desarrollo de la planta. El hallazgo abre nuevas perspectivas para el diseño de alimentos con mayor valor nutricional mediante herramientas avanzadas de biotecnología vegetal.
El ácido lipoico es una molécula presente en todos los sistemas vivos y destaca por su alta capacidad antioxidante. A diferencia de otros compuestos de este tipo, tiene la particularidad de ser soluble tanto en agua como en lípidos, lo que le permite actuar en distintas zonas del organismo y cumplir un doble rol: proteger a las células del daño oxidativo y participar directamente como cofactor de enzimas esenciales del metabolismo energético.
La investigación fue desarrollada por el Centro de Biología Molecular Vegetal de la Universidad de Chile y publicada en la revista científica Frontiers in Plant Science. El estudio estuvo liderado por la doctora María Paz Covarrubias, junto al académico Michael Handford, y contó con la participación de los investigadores Felipe Uribe, Daniela Arias-G y Pamela Cabedo, todos vinculados al programa de Doctorado en Biotecnología Molecular de la casa de estudios.
Modificación precisa y sin impacto negativo en la planta
Durante el trabajo experimental, el equipo demostró que la sobreexpresión específica de la enzima lipoil sintasa (LIP1) durante la maduración del fruto permite aumentar tanto el ácido lipoico libre —responsable de la acción antioxidante— como el ácido lipoico unido a proteínas, indispensable para procesos metabólicos clave.
Según explican los investigadores, esta intervención logró modificar rutas metabólicas centrales del fruto sin generar efectos adversos en el desarrollo vegetativo de la planta, un aspecto fundamental para futuras aplicaciones agrícolas.
“Es uno de los antioxidantes más poderosos que existen y, a diferencia de otros, participa directamente en procesos metabólicos esenciales”, señaló el académico Michael Handford, destacando la relevancia del hallazgo.
Un avance con proyección en nutrición y salud
El estudio se realizó utilizando la variedad Micro-Tom, un tomate de pequeño tamaño ampliamente usado como modelo experimental. La estrategia consistió en activar la producción de la enzima solo en el fruto, evitando su expresión en hojas, tallos o raíces, lo que permitió una intervención altamente controlada.
Aunque el tomate modificado no está destinado al consumo humano, los investigadores subrayan que se trata de una prueba de concepto con proyección a largo plazo. El ácido lipoico ya se comercializa como suplemento y se asocia a beneficios como la reducción del estrés oxidativo, la disminución de factores de riesgo de enfermedades metabólicas y la ralentización del envejecimiento celular.
“La idea es que, en el futuro, estos beneficios puedan incorporarse directamente en alimentos de consumo cotidiano, sin depender de suplementos”, explicó Covarrubias.
Más allá de los transgénicos
Si bien el estudio utilizó técnicas de modificación genética, el equipo enfatiza que el objetivo no es desarrollar alimentos transgénicos para consumo, sino explorar mecanismos biológicos que permitan aplicar estrategias más aceptadas, como la edición génica, una tecnología más precisa que no incorpora material genético externo.
“Existen muchos mitos en torno a los transgénicos, pero la evidencia científica acumulada demuestra que su consumo no genera efectos adversos en la salud humana”, afirmó la investigadora, subrayando la importancia de un uso ético y responsable de estas tecnologías, junto con una comunicación clara hacia la ciudadanía.
El avance posiciona a la investigación chilena en la discusión internacional sobre nutrición, biotecnología y salud, y refuerza el potencial de la ciencia aplicada para enfrentar desafíos alimentarios y sanitarios del futuro.