Científicos crean un nuevo tipo de cristal de tiempo que podría revolucionar la computación cuántica


Investigadores de la Universidad de Washington desarrollan un cristal de tiempo cuasiperiódico, una fase de la materia que desafía las leyes tradicionales del movimiento y el tiempo.
Un equipo de físicos de la Universidad de Washington en St. Louis ha creado un nuevo tipo de cristal de tiempo cuasiperiódico, una fase de la materia que podría transformar la computación cuántica y la medición del tiempo. Este avance, publicado en la revista Physical Review X, representa un paso significativo en la exploración de las posibilidades cuánticas.
Los cristales de tiempo, descubiertos por primera vez en 2016, son estructuras que repiten patrones en el tiempo, como un reloj que "nunca necesita recargarse". Sin embargo, el equipo de Washington ha ido más allá al desarrollar un cristal de tiempo cuasiperiódico, que vibra en múltiples frecuencias simultáneamente, similar a un acorde musical. "Es una fase completamente nueva de la materia," afirmó Chong Zu, profesor asistente de física y coautor del estudio.
Cómo funciona este nuevo cristal de tiempo
El equipo construyó el cristal dentro de un pequeño diamante, utilizando haces de nitrógeno para crear vacantes atómicas que interactúan a nivel cuántico. Con más de un millón de estas vacantes, los cristales miden aproximadamente una micra y requieren pulsos de microondas para iniciar sus ritmos. "Las microondas ayudan a crear orden en el tiempo," explicó Bingtian Ye, coautor del estudio.
Aplicaciones potenciales en la tecnología cuántica
Los cristales de tiempo podrían usarse como sensores cuánticos de larga duración o para mejorar la precisión en la medición del tiempo. Además, su capacidad para mantener ritmos constantes sin perder energía los convierte en candidatos ideales para almacenar memoria cuántica, similar a la RAM en computadoras tradicionales. "Todavía estamos lejos de esa tecnología, pero este es un primer paso crucial," señaló Zu, según reportó EurekAlert.
Este avance no solo confirma teorías fundamentales de la mecánica cuántica, sino que también abre nuevas vías para aplicaciones prácticas en computación y sensores cuánticos.