Chile registra mejora histórica en calidad del aire, pero brechas territoriales siguen marcando desigualdad ambiental
El estudio revela que, pese a los avances históricos en la reducción de contaminantes como PM2.5 y SO₂, persisten brechas territoriales en la calidad del aire. Los expertos llaman a fortalecer la red de monitoreo y a implementar políticas adaptadas a las necesidades locales para consolidar los logros alcanzados.
Chile experimenta una mejora histórica en la calidad del aire, según un reciente y exhaustivo estudio publicado en junio de 2025 en la revista internacional Atmosphere. Sin embargo, la desigualdad territorial en la contaminación sigue siendo un reto significativo para el país.
El análisis, realizado por investigadores de la Universidad de Chile, el CR2, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, revisó más de 30 años de datos del Sistema Nacional de Calidad del Aire (SINCA), consolidando cerca de 180 millones de registros horarios provenientes de 191 estaciones de monitoreo en cinco macrozonas.
Entre los avances más destacados, Santiago logró reducir casi un 40% las concentraciones máximas de material particulado fino (PM2.5) desde inicios de los 2000. Además, zonas industriales como Huasco y Quintero-Puchuncaví observaron notables disminuciones en los niveles de dióxido de azufre (SO₂), resultados que sitúan a Chile como uno de los países con mejor seguimiento ambiental de Latinoamérica.
No obstante, persisten zonas críticas. En el sur, el uso intensivo de la leña mantiene elevados los niveles de partículas contaminantes. Esto, según los expertos, requiere más que tecnología para cambiar una problemática arraigada en la cultura local, dificultando el cumplimiento de las normativas ambientales.
La investigación también advierte que la geografía y las condiciones meteorológicas de Chile, particularmente la influencia del anticiclón del Pacífico, dificultan la dispersión de contaminantes incluso cuando se han reducido las emisiones. Estos factores naturales limitan los logros posibles mediante políticas públicas y tecnología.
A pesar de contar con la red de monitoreo más amplia de la región, solo el 65% de las estaciones cumplieron con un estándar mínimo de cobertura de datos en 2024. Además, existen diferencias notables entre regiones y una sobreconcentración de equipos en las denominadas zonas de sacrificio, dejando subrepresentadas a otras ciudades.
El estudio destaca que parte del reconocimiento internacional de Chile en contaminación ambiental se debe a su capacidad de medir y publicar datos abiertamente. Países vecinos como Argentina y Perú carecen de redes comparables, por lo que los datos chilenos permiten acciones y políticas basadas en información confiable.
En sus conclusiones más relevantes, el equipo investigador subraya la urgencia de fortalecer la red pública de monitoreo y de adaptar las políticas según necesidades locales. Recalcan la importancia del acceso público a la información y de la colaboración Estado–academia para enfrentar desafíos de justicia ambiental, subrayando que la experiencia chilena es exportable a otros contextos latinoamericanos.
En síntesis, el artículo no solo describe tendencias, sino que propone orientaciones para mejorar planes de descontaminación, racionalizar la red de monitoreo y promover nuevas inversiones. Además, invita a aprovechar la base de datos abierta para futuras investigaciones nacionales e internacionales, consolidando a Chile como referente regional en la gestión de calidad del aire.